Pablo Antonio Cuadra
(Nicaragua, 1912-2002)


REPÚBLICA DE POETAS

Mi bandera pretende, como el cielo,
unir el azul y el blanco.

Equivocados los próceres
quisieron juntar abajo
lo que solamente arriba
se hermana y no siempre.

Pero algo logras, paisano,
izando el cielo en tu mástil,
somos un millón de hombres
con la cabeza a pájaros!



PEDRO URDEMALES

Pedro Urdemales, profesor
de aquella misteriosofía
mágica, dulce mentira
que hizo verdad tu boca de hablador.

¡Tus cuentos, Pedro Urdemales:
pantalón de prosa y camisa
de fantasía! ¡Refrán con sombrero
de palma! Fuiste burlero
metiéndote en verenjenales
y llenando de mentira y risa
los caminos de Chontales.

Con tu olor a monte y a sajino
—caminero, logrero, palabrero—
vendedor de cotonas y cususa
cruzaste las lomas
y los llanos. Terror
de los alcaravanes.
Ladino.
Inventor
de los cuentos de camino.



POR LOS CAMINOS VAN LOS CAMPESINOS

De dos en dos,
de diez en diez,
de cien en cien,
de mil en mil,
descalzos van los campesinos
con la chamarra y el fusil.

De dos en dos los hijos han partido,
de cien en cine las madres han llorado,
de mil en mil los hombres han caído,
y hecho polvo ha quedado
su sueño en la chamarra, su vida en el fusil.

El rancho abandonado,
la milpa sola, el frijolar quemado.
El pájaro volando
sobre la espiga muda
y el corazón llorando
su lagrima desnuda.

De dos en dos,
de diez en diez,
de cien en cien,
de mil en mil,
descalzos van los campesinos
con la chamarra y el fusil.

De dos en dos,
de diez en diez,
de cien en cien,
de mil en mil,
¡por los caminos van los campesinos
a la guerra civil!



ESCRITO JUNTO A UNA FLOR AZUL

«Temo trazar el ala del gorrión
porque el pincel no dañe
su pequeña libertad.»


Anote
el poderoso esta ley del maestro
cuando legisle para el débil.
Escuche
este adagio del alfarero la muchacha
cuando mis labios se acerquen.




LAMENTO DE LA DONCELLA
EN LA MUERTE DEL GUERRERO

Desde tiempos antiguos
la lluvia llora.

                           Sin embargo,
joven es una lágrima,
joven es el rocío.

Desde tiempos antiguos
la muerte ronda.

                           Sin embargo,
nuevo es tu silencio
y nuevo el dolor mío.



LA NOCHE ES UNA MUJER DESCONOCIDA

Pregunto la muchacha al forastero:
—¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino:—Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
—¡Tócame!—dijo—. ¡Conocerás la noche!



INTERIORIDAD DE DOS ESTRELLAS QUE ARDEN

            a Mario Cajina-Vega

Al que combatió por la Libertad
se le dio una estrella, vecina
a la luminosa madre muerta al alumbrar.
—¿Fue grande tu dolor?—preguntó
el Guerrero.

—No tanto como el gozo
de dar un nuevo hombre al mundo.
—¿Y tu herida —dijo ella—
fue honda y torturante?

—No tanto
como el gozo de dar al hombre un mundo nuevo.
—¿Y conociste a tu hijo?
—¡Nunca!
—¿Y conociste el fruto de tu lucha?
—Morí antes.
—¿Duermes? —preguntó el Guerrero.
—Sueño —respondió la madre.



ESCRITO EN UN ÁRBOL

De la verdad de la leyenda
doy ahora fe.

Marineros burlones me dijeron:
—Si le hablas
será trocada en árbol.

¡Vedme bajo su sombra!

¡Nunca el corazón
dio frutos tan numerosos!



PATRIA DE TERCERA

Viajando en tercera he visto
un rostro.
No todos los hombres de mi pueblo
óvidos, claudican.
He visto un rostro.
Ni todos doblan su papel en barquichuelos
para charco. Viajando he visto
el rostro de un huertero.
Ni todos ofrecen su faz al látigo del “no”
ni piden.
La dignidad he visto.
Porque no sólo fabricamos huérfanos,
o bien, inadvertidos,
criamos cuervos.
He visto un rostro austero. Serenidad
o sol sobre su frente
como un título (ardiente y singular).
Nosotros ¡ah! rebeldes
al hormiguero
si algún día damos
la cara al mundo:
con los rasgos usuales de la Patria
¡un rostro enseñaremos!



EL VAQUERO DE APOMPOA

Telón
Rodríguez
Vaquero
De Apompoa.
Esa noche
Venía de cantar
A Rosa Reyes

No quiso
Tomar. Guardó
Silencio
Y nos dormimos.

Cuando tocamos
Puerto nadie
Supo de él. Cayó
En la noche
Del agua. Eso
Dijeron.
Conocí después
A Rosa
Reyes. Era
hermosa y alunada

Cuando Telón
Canto su serenata
Ella dormía
Con Víctor
El de Tisma.

Todo era secreto
Y música
Cuando
El caballo de Víctor
Relincho en la milpa.



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