Cesare Pavese
(1908-1950)


Wanda
([Wanda], 1941)
Tan sólo hay un borrador sin título.
Tutti i racconti (2002)



      Aquí estoy llamando a la puerta y, si en vez de Wanda vacilante y sorprendida me abriese una Wanda enojada preguntando qué quiero y si creo que basta con presentarme para ponerle las manos encima y pasar una noche respirando con ella, tendría que agachar la cabeza y quitarme el sombrero farfullando que me he equivocado.
       En cambio, entro siguiéndola y sujetándola por la muñeca y parándome también yo si se para a restregarse. También Wanda debería taparse la cara y escapar a esconderse si le preguntara qué quiere de mí. Pero las mujeres no escuchan y por toda respuesta hacen caricias; se las hizo a su marido cuando lo tenía, y ahora me las hace a mí mientras me siento, y me mira y me tiene la mano y me pregunta con los ojos por qué llego tarde. Aún no ha tratado de besarme.
       Si no fuese una mujer sino el único amigo que murió aquel día, comprendería que vengo no para hacerle caricias y hablar de amor, sino solo para llorar. Pero, en cambio, me mira enfurruñada como una hija ofendida y no piensa que espero solamente que se levante y me deje aquí solo. No se sabe negar ni una vez de mil y comprendo que su marido se asqueara. Si supiera sonreír cuando estamos en una cama. En cambio, parece cada vez que al final la espera la horca y sus juegos no son sino largos suspiros, ojos de carnero, sollozos.
       Al verla se me quitan las ganas de llorar y me entra la sospecha de que es idéntica a mí. Si de verdad es así, me compadezco de veras. Porque ella tiene la suerte de amarme, y yo no la amo, no experimento un alivio especial al verla ante mí. Pero si estuviera en su lugar, estaría vivo de gozo.
       Por fin se ha levantado y cruza el salón. Puedo llorar ahora. ¿No es ya más que llorar, venir de noche a casa de Wanda, verla sufrir y saber que nada de lo que yo haga le sirve, porque total no me importa nada ella? ¿Me importaba algo Bruno?
       Ahora Wanda debería regresar y no regresa. Estoy solo con Bruno.
       «Oh, Wanda, escúchame, me siento como un perro.»





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