¿Quién es Roque Dalton?


Roque Dalton nació en San Salvador el 14 de mayo de 1935 y murió el 10 de mayo de 1975. Poeta, periodista, ensayista y novelista. Cursó estudios en el Externado de San José. Publica sus primeros poemas en la revista Hoja (Amigos de la Cultura), y Diario Latino, en San Salvador.

Militante revolucionario desde muy joven, fue fundador del Círculo Literario Universitario en 1956.

En 1957, viajó a Moscú como representante salvadoreño en el Festival de la Juventud. Realizó estudios de Jurisprudencia, Ciencias Sociales y Antropología en universidades de El Salvador, Chile y México. En 1969, ganó el premio de Casa de las Américas.

Por sus ideas políticas, fue encarcelado varias veces, se exiló desde 1964. Vivió y trabajó en Guatemala, México, Praga y La Habana; realizó viajes a Sur América, Europa, Corea y Vietnam. A finales de 1973 regresó al país bajo el seudónimo de Julio Delfos Marín, para integrarse al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Muere asesinado por sus propios compañeros el 10 de mayo de 1975.

Obras:
Mía junto a los pájaros (San Salvador, 1957)
La Ventana en el rostro (México, 1961)
El Mar (La Habana, 1962)
El turno del ofendido (La Habana, 1962)
Los Testimonios (La Habana 1964)
Poemas (Antología, San Salvador, 1968)
Taberna y otros lugares, Premio Casa de las Américas (La Habana, Cuba, 1969)
Los pequeños Infiernos (Barcelona 1970)

Ensayos:
El Salvador (monografía, 1963)
César Vallejo (La Habana 1963)
El intelectual y la sociedad (La Habana, 1969)
¿Revolución en la revolución? y la crítica de la derecha (La Habana 1970)
Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972)
Las historias prohibidas del pulgarcito (México, 1974)

Obras póstmas:
Poemas clandestinos (1980)
Pobrecito Poeta que era yo (narrativa, 1981)
Un libro rojo para Lenín (1986)
Un libro levemente odioso (poesía, 1988)
Los Hongos (poesía, 1989)



Sobre Roque Dalton...



Roque Dalton, alumno de Miguel Mármol en las artes de la resurrección, se salvó dos veces de morir fusilado. Una vez se salvó porque cayó el gobierno y otra vez se salvó porque cayó la pared, gracias a un oportuno terremoto. También se salvó de los torturadores, que lo dejaron maltrecho pero vivo, y de los policías que lo corrieron a balazos. Y se salvó de los hinchas de fútbol que lo corrieron a pedradas, y se salvó de las furias de una chancha recién parida y de numerosos maridos sedientos de venganza. Poeta hondo y jodón, Roque prefería tomarse el pelo a tomarse en serio, y así se salvó de la grandilocuencia y de la solemnidad y de otras enfermedades que gravemente aquejan a la poesía política latinoamericana. No se salva de sus compañeros. Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia. De al lado tenía que venir esta bala, la única capaz de encontrarlo.
Eduardo Galeano (Efemérides de Mayo)



El vía crucis de Roque

—A ese muchacho se le ve la muerte en la cara —le dijo Aurora a Luisa, refiriéndose a Roque Dalton.

—Qué va —exclamó Luisa—, es como los gatos. Siempre se escapa de la muerte en alitas de cucaracha. La primera vez lo salvó un temblor. Estaba en la cárcel de Cojutepeque, el temblor botó la pared y él pudo escaparse. La segunda vez sólo le faltaban dos días para ser fusilado y en eso vino el golpe que derrocó a Lemus, el dictador de turno.

Roque y Luisa nunca se conocieron personalmente, pero se escribían cartas desde Praga y París, donde ambos se deleitaban hablando de las pupusas salvadoreñas, del gallo en chicha, de los panes con chumpe y de todos esos sabores y olores exquisitos que en Europa les estaban vedados.

Una vez que Luisa viajó a Cuba, Roque la estaba esperando en el aeropuerto con un ramo de flores, pero el avión de Luisa se retrasó dos días y él tuvo que viaja al interior.

Desde allí le enviaba papelitos que invariablemente le entregaban a la hora del almuerzo.

Nunca llegaron a darse un abrazo, pero un amigo común aseguraba que según Roque, Luisa le había enseñado a bailar la rumba.

Años más tarde, ese mismo amigo llamó a Luisa para anunciarle la muerte de Roque. Las informaciones eran confusas, imprecisas, todavía no se sabía quién lo había asesinado.

A Luisa le impresionó profundamente la noticia y esa misma tarde, para sentirse un poquito más cerca de él quiso leer en voz alta algunos de sus poemas. Abrió el libro al azar y sus ojos tropezaron con los versos: “Cuando sepas que he muerto, no pronuncies mi nombre”.
Caribel Alegría (Luisa en el país de la realidad)



“Deberían dar premios de resistencia por ser Salvadoreño,” dijo Roque, el que nunca va a descansar en paz, porque “qué cosa más jodida es descansar en paz,” en Un libro levemente odioso. Sufría de amor por El Salvador, se moría de frío por El Salvador y de rabia y de risa. De Roque todos hablan a risa abierta, como si no hubiera muerto, como si no lo hubieran matado en El Salvador el mes en que cumplía cuarenta años, mayo de 1975, los mismo guerrilleros empeñados en su misma lucha. De Roque, todos los que lo conocieron dicen que era un personaje a todo dar, y resulta fácil imaginarlo haciendo del entusiasmo y la sinceridad un mérito literario. No, los vientos no huyeron de su asombro y su cara Roque Dalton asesinado a los cuarenta años fue siempre, hasta el último momento, un sorprendido, un cielo tomado por asalto, una risa interrumpida. Y de la cara de Centroamérica no huirá tampoco el viento, porque sabrá levantarse y en el último momento dispará contra el asesino.
Elena Poniatowska (prólogo de Un Libro Levemente Odioso).


El Unicornio de Silvio Rodriguez y Roque Dalton

5. Acerca del Unicornio
a. ¿A quién está dedicada la canción: “Unicornio”? Respuesta Probable: A Roque Dalton, poeta Salvadoreño.
Un día hace muchos años se me ocurrió que la canción de Silvio, Unicornio podía estar dedicada a su pluma (con la que escribe y pinta) y todo por un verso “con su cuerno de añil” y resulta que fuí al diccionario y para sorpresa mía supe que el añil es una planta que da una tinta azul... bueno, para hacer más corta la historia, leí detenidamente la canción (más bien el poema) y mi mente asoció el verso con la pluma de él. Si tienen tiempo o si recuerdan todo el poema encontraran que algo tengo de razón... (Álvaro).
b. ¿Quién es el “Unicornio”? Respuesta Probable: Roque Dalton.
c. ¿En Dónde está (o estuvo) el Unicornio? Respuesta Probable: Fué visto vagando en alguna de las Montañas de El Salvador.
Unicornio
El tema con que concluye este trabajo me ha proporcionado, en este último año, un buen montón de placeres y sorpresas. Doquiera lo mostré desencadenó un furibundo afán de hacerme saber donde se hallaba mi unicornio perdido.
Comenzaron a llegar cartas, cables y mensajes; aparecieron fotografías, libros, pegatinas, postales y dibujos de toda variedad de unicornios. Incluso recibí noticias hasta de donde sé que jamás iría a pastar no sólo el mío sino cualquier otro.
Es extraño, pero alguna gente ve cosas donde no las hay, o lo que es peor: no pueden ver las cosas que realmente existen.
A propósito quiero acusar públicamente el recibo de una noticia sumamente legítima. Todo empezó por un amigo muy querido que tuve, un salvadoreño llamado Roque Dalton, quien además de haber sido un magnífico poeta fue un gran revolucionario, compromiso que le hizo perder la vida cuando era combatiente clandestino.
El caso es que Roque tuvo varios hijos; entre ellos Roquito -el que hace tiempo se encuentra prisionero y del que no se sabe su suerte-, y Juan José, que delgado y jovencito como es fue guerrillero herido, capturado y torturado. A este último fue a quien encontré hace poco y me contó que allá, en las montañas de El Salvador, andando con la aguerrida tropa de los humildes, trotaba un unicornio azul con un cuerno.
Quiero agradecer la ternura, el sostén y la esperanza de todos los que, en los últimos tiempos, han procurado ayudarme en la búsqueda de lo extraviado. Pero ahora les anuncio que casi casi estoy tranquilo, y que, si lo desean, ya pueden parar de enviar noticias. Porque al fin sé en que parajes pasta mi unicornio y porque en prados semejantes ningún amor está perdido.”
Silvio Rodríguez, Abril del 82 (Otras Inquisiciones, «La página de las Preguntas y las Conjeturas»).


Sacralizada por las izquierdas, satanizada por las derechas, la figura de Roque Dalton ha sido, hasta hoy, una de las más polémicas en nuestras letras. Desde las oscuras motivaciones de su asesinato (el 10 de mayo de 1975, cuatro dias antes de cumplir sus cuarenta años) a manos de una " camarilla oportunista" en el seno de su organización, hasta la manipulación irresponsable e idiologizada de su obra. En el pasado, se exhibió a Dalton cual unidad granítica que hermanaba en armonía perfecta al poeta y al hombre de partido. Pero en su palabra hay cicatrices. ”Desgarraduras”. Contradicciones connaturales al hombre que fue. El registro de una relación dolorosa, muchas veces antagónica y caótica. Sólo hacia el final el poeta cedió al partidario. Pero antes de llegar a Poemas Clandestinos, el escritor ya había dado a luz poemas tan hermosos como El Mar, libros tan bellos como Los testimonios y tan complejos como Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Américas 1969). Su obra, en la cual se transparenta una cultura y formación universal, está profundamente unida a la raíz nutricia de esa “patria dispersa” que amó con toda la sangre. Poesía donde la imaginación vuela sin ataduras. La palabra dúctil, la metáfora bella, sorprendente.
Dr. Lara Martínez (contraportada, En la Humedad del Secreto, 1996)




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