Pablo
Antonio Cuadra
(Nicaragua, 1912-2002)
Pablo Antonio Cuadra:
la construcción de un imaginario nacional
Nicasio Urbina
(Tulane University)
Pablo Antonio Cuadra es el escritor
más importante de las letras nicaragüenses después de Rubén Darío. Su
obra poética es de la mejor calidad, manteniendo a lo largo de setenta
años su refinado lirismo y su profundidad humana. De no menor importancia
es su labor como prosista, destacándose por la sutileza de su pensamiento
así como por la honestidad de sus juicios. En su obra también figuran
cuentos, obras de teatro y una novela corta que muestra su habilidad en el
manejo de la forma y el lenguaje. Pablo Antonio Cuadra nació en Managua,
Nicaragua, el 4 de noviembre de 1912. Hijo del Dr. Carlos Cuadra Pasos y
de doña Mercedes Cardenal, PAC -como habría de firmar sus numerosos
escritos- heredó las cualidades intelectuales de su padre, uno de los
más destacados historiadores de Nicaragua. En 1916 su familia regresó a
vivir a Granada, donde PAC ejercería su labor poética dentro del
Movimiento de Vanguardia, hasta trasladarse a Managua en 1955. Cuadra
estudió con los jesuitas, en el Colegio Centroamérica, y pasó gran
parte de sus vacaciones en el campo, en contacto con la naturaleza y los
campesinos, elementos que habrían de sellar para siempre su sensibilidad
y su poesía. En su juventud PAC se dedicó a la agricultura y la
ganadería y empezó una pequeña empresa maderera, pero más que
aventuras financieras estas fueros experiencias vivénciales que el alma
refinada del poeta habría de transformar en poesía y metáfora.
La guerra civil y el levantamiento de
Sandino en las Segovias marcaron la juventud de PAC, fortaleciendo su
espíritu nacionalista y ahondando en su visión del ser nicaragüense.
PAC publica sus primeros poemas en la revista Criterio, dirigida
por José Coronel Urtecho y Dionisio Cuadra cuando todavía era un
colegial, y cuando en 1931 se publica el primer manifiesto de Vanguardia,
su firma aparece junto a la de Joaquín Pasos, Octavio Rocha, Luis Alberto
Cabrales, Manolo Cuadra, Joaquín Zavala, Luis Castrillo, y por supuesto,
Bruno Mongalo y José Coronel Urtecho, líderes del movimiento. "Hay
que aprovechar la presencia en esta ciudad de algunos elementos jóvenes
de afición literaria para formar un núcleo de vanguardia que trabaje por
abrir la perspectiva de una literatura nacional y construir una especie de
capital literaria que sea como el meridiano intelectual de la
nación."(Primer manifiesto, artículo 1). De esta época datan sus
"Canciones de pájaro y señora" (1929-1931) libro inédito,
fragmentariamente publicado en la antología Poesía (1929-1962) y
recogido en su Obra poética completa, publicada por Libro Libre,
en Costa Rica. Según José Emilio Balladares "Canciones de pájaro y
señora" fueron "un contrapunto pertinente a la pomposidad y las
sonoridades excesivas de lo menos eximio de Rubén y de sus epígonos,
llamando la atención de los distraídos hacia la verdadera esencia de la
poesía."(La palabra, 24).
El 14 de junio de ese año Pablo
Antonio Cuadra y Octavio Rocha empiezan a publicar en el diario granadino El
Correo un suplemento literario bisemanal que se llama al principio Rincón
de Vanguardia y luego simplemente Vanguardia (1931-1933). En el
2† número correspondiente al 28 de junio de 1931 PAC publica su corto
artículo "Dos perspectivas," donde define el perfil intelectual
del movimiento:
Yo
explico breve: Nuestro movimiento (Movimiento de Vanguardia que llamamos)
es dinámico por dos fuerzas. Una: Nacionalizar. Dos: Hacer un empuje de
reacción contra las roídas rutas del siglo XIX. Mostrar una literatura
nueva (ya mundial). Regar su semilla.
Este
espíritu nacionalista lleva al poeta a una reevaluación de lo
nicaragüense que habría de rechazar la elaboración modernista y optar
por un estilo simple y campechano, creador de una estética nueva y
revolucionaria, auténticamente nicaragüense y trascendental, tal como lo
expresó en su «Ars Poetica»:
Volver
es necesario
a la fuente del canto: encontrar la poesía de las cosas corrientes,
cantar para cualquiera
con el tono ordinario/ que se usa en el amor,
que sonría entendida la juana cocinera
o que llore abatida si es un verso de llanto
y que el canto no extrañe a la luz del comal;
que lo pueda en su trabajo decir el jornalero,
que lo cante el guitarrero
y luego lo repita el vaquero en el corral...(88)
La
poesía de PAC habría de evolucionar mucho a lo largo de los años, pero
la sencillez y la profundidad habrían de ser siempre características
constantes de su poesía.
A los veinte años PAC es uno de los
poetas más destacados de su generación, dedica gran parte de su tiempo a
la lectura de los clásicos y las nuevas literaturas extranjeras,
participa en diversas polémicas y co-dirige el ya mencionado suplemento Vanguardia.
A finales de 1933 PAC viaja a Suramérica, lleva consigo el material que
la editorial Nascimiento habría de publicar al año siguiente en Santiago
de Chile bajo el título de Poemas nicaragüenses que fue según
Jorge Eduardo Arellano, "...el primer libro nuevo de tendencia
vernácula en Centroamérica, a partir del cual comenzó una obra fiel a
lo nicaragüense que, tras cuatro décadas de quehacer, llegó a la más
serena y hermosa universalización." (Panorama, 148).
Poemas nicaragüenses es un
libro aparentemente sencillo. Su lenguaje es coloquial, despreocupado y
cristalino, sus metáforas son claras y aparentemente fáciles, pero es en
realidad una obra que alberga un complejo sistema de relaciones míticas.
Es una obra fundacional, y como toda obra fundacional, maneja complejos
sistemas de valores íntimamente ligados a la intra-historia de ese
pueblo, de esa gente, de esa cultura. En Poemas nicaragüenses
encontraremos el origen de nuestra nacionalidad, la génesis de nuestros
más antiguos deseos e ilusiones, la búsqueda visceral de la
nacionalidad, del sentido y el ser histórico, y del arraigo existencial.
Como dice nuestro crítico inevitable Jorge Eduardo Arellano, este libro
"funda la poesía nacional en Centroamérica... canta el campo y la
patria de tercera, capta el paisaje y la geografía -la naturaleza
desbordante de Nicaragua- y, frente a la intervención extranjera, exalta
la identidad propia". (Pablo Antonio Cuadra, 27). Mi lectura
de Poemas nicaragüenses es una lectura mítica, una lectura que se
sitúa en la dialéctica entre el Paraíso Perdido y la Tierra Prometida
(Urbina, "Formaciones míticas en Poemas nicaragüenses
"). Como país poblado por tribus inmigrantes, nuestros antepasados
llegaron a estas tierras en busca de un futuro mejor, en busca de tierra
que cultivar y un espacio para desarrollarse y crecer, pero a cada
esfuerzo se le contrapone una derrota, a cada Tierra Prometida se
contrapone un Paraíso Perdido. Poemas nicaragüenses refleja por
un lado la tradición náhuatl-chorotega de nuestros mayores, su Tierra
Prometida, su búsqueda de "una isla con dos sierras altas y
redondas", y por el otro la amplia y rica tradición bíblica que
luego pasa por Dante, por Milton y Elliot, por Baudelaire y Lautreamont,
por Novalis y Rilke, y que en América Latina tomará la forma de un José
Asunción Silva o César Vallejo, o de Darío, que en su experimentación
formal y su culteranismo estético también buscaba su Paraíso Perdido y
su Tierra Prometida. Ahora bien, más que en ningún otro escritor
nicaragüense, es en Pablo Antonio Cuadra donde el mito de la Tierra
Prometida y la búsqueda del Paraíso Perdido aparece con toda su fuerza.
La búsqueda del Paraíso Perdido como búsqueda de la identidad nacional,
como búsqueda de las raíces en la cultura popular y la tradición era
uno de los objetivos del programa del movimiento de Vanguardia. En el
punto número tres del "Primer manifiesto" se lee:
El
trabajo de la Anti-Academia se circunscribirá únicamente a las
manifestaciones comprendidas en el nombre de bellas artes, en las
fronteras de nuestra Patria. Este trabajo comprenderá dos movimientos: el
de investigación y el de creación. El movimiento de investigación
tiende a descubrir y a sacar a luz a toda manifestación artística
nicaragüense del pasado, que pertenezca a la veta pura de nuestra
tradición nacional, movimiento que supone la posición de combatir toda
manifestación del pasado que sea espúrrea, hechiza, estéril, en una
palabra, académica. El movimiento de creación se refiere a nuestras
propias obras construidas en un espíritu esencialmente nacional y por
consecuencia umbilicalmente personal.[1]
En
esta declaración podemos ver por un lado, el interés del grupo por
rescatar lo verdaderamente nicaragüense, por ahondar en la cultura
popular nacional para rescatar todo lo valioso que en ella había, y
deshacerse de lo foráneo, de los falsamente adoptado, de la importación
esnobista. Esto implica la concepción de que lo valioso, lo verdadero,
está contenido en la cultura popular, que el verdadero perfil de la
Patria hay que buscarlo en sus gentes y sus tradiciones, en sus cantos
ancestrales, en su flora y su fauna. Por el otro lado esta declaración
señala la intención de hacer una obra de creación que incida en ese
espíritu nacional, que al mismo tiempo de ser original y personal,
contribuya a la (re)creación de un perfil nacional, a la
(re)constitución de la Patria. En ambos puntos trasluce una preocupación
fundamental por la Patria, por la nacionalidad, por todos los elementos de
la nacionalidad perdidos o no valorizados. Este concepto de Patria que se
encuentra en la base del proyecto vanguardista es una transformación, una
variante del mito ancestral de la búsqueda del Paraíso Perdido, de la
Tierra Prometida.
Aunque esta búsqueda de la Tierra
Prometida está presente desde los primeros poemas de Pablo Antonio Cuadra
recogidos en Cantos de pájaro y señora, donde se refleja
claramente esta preocupación es en Poemas nicaragüenses, cuyo
poema inicial, significativamente, se titula "Introducción a la
Tierra Prometida". Aquí Cuadra desarrolla una visión mítica de la
poesía y el canto, propone una poética basada en la reconstrucción de
un pasado idílico, en la preservación de las palabras mágicas, de la
evocación de una historia y un espacio físico que se realizan en el
espacio del discurso poético, en la representación de la historia. El
poema consta de dos partes: la primera establece el marco referencial del
poema, sirve de preámbulo al canto propiamente dicho y sienta los
propósitos de la enunciación. La segunda parte desarrolla el programa
poético que rige o lo largo del resto del poemario, establece las leyes
de su semiótica. La relación que establece este poema entre
"canto" y "peregrinación, migración" es fundamental
para entender la poética de Cuadra y la red de relaciones discursivas que
se establece en esta poética. El canto es la figura que alberga los
desplazamientos, los cambios que se han operado a lo largo de la historia,
y la función del cantor es recordar esos desplazamientos, dar testimonio
de esa búsqueda y establecer su significación.
Voy
a enseñarte a ti, hijo mío, los cantos que mi pueblo recibió de sus
mayores
cuando atravesamos la tierra y el mar
para morar junto a los campos donde crece el alimento y la libertad (115).
Vemos pues que existe una relación semiótica directa entre la migración
ancestral ocurrida en los albores de la historia y la función del canto.
El momento de la migración contiene en sí el proceso de búsqueda, la
activación de una certeza, de una intuición previa sobre la existencia
del objeto buscado contenida en la figura del canto. El discurso poético
es así una "promesa", registra la existencia de un espacio de
promisión hacia el cual se ha de caminar, hacia el que se dirigen las
huellas del andar y las del poema, las marcas de la enunciación, los
signos. Alimento y libertad son el contenido de esa promesa,
representámenes de la Tierra Prometida, de la significación del andar.
Tanto en su sentido literal como en su sentido mitopoético, alimento y
libertad guían la búsqueda del sujeto, son el contenido de la promesa.
El valle fértil, pródigo en alimentos y libre de opresión y dominio, se
refiere tanto al contenido de un discurso histórico como al contenido del
discurso poético. Literalmente evoca la migración náhuatl provocada por
las invasiones aztecas, memorial inolvidable de un pasado azaroso y la
búsqueda de la tierra de promisión; pero también se desdobla su
significación apuntando a la creación poética, al espíritu del canto,
a la riqueza semántica del discurso y su realización como ejercicio de
la libertad. De esta forma se ve claramente la red de significaciones que
se establece entre el canto como registro y lugar de la significación, y
la historia como registro y lugar de los desplazamientos, inscritos a su
vez en un discurso. El discurso poético es el lugar de convergencia de
ambos, contiene y a la vez realiza la promesa, transmite los signos de
promisión y al mismo tiempo ofrece el espacio para la realización de ese
promesa.
"Introducción a la Tierra
Prometida" abre y establece de esta manera el proyecto poético de
Pablo Antonio Cuadra. En realidad su utilización del espacio físico es
mucho más que lo que Manolo Cuadra ha considerado, ya que no se trata de
"presentarnos algo así como una "Geografía cordial
nicaragüense"(151) sino una auténtica apropiación del espacio para
construir una formulación mítica de la nacionalidad, darle estatura
histórica y vigencia poética. Su discurso ejemplifica de manera evidente
la importancia que el mito de la Tierra Prometida tiene en la formación
de su obra poética y en su visión de la historia de Nicaragua. Esto se
realiza en los restantes poemas de la colección y en gran parte de su
obra posterior, en sus evocaciones humildes y preciosas, en la
reconstrucción de sus facciones y sus formas, en su geografía adornada
de paisajes, en sus animales y sus árboles. Es el rostro que se asoma en
"Patria de tercera", el rostro de los seres que luchan con
dignidad y se imponen a la mentira; y la mujer sabia y sufrida que emerge
del poema titulado "India", llena de recuerdos y sinsabores,
madre del miedo, silenciosa y tierna, enigmática; o el legendario
personaje de "Horqueteado" cabalgando hacia la muerte como el
Cid Campeador, volviendo al lugar de sus orígenes en busca de descanso.
En estos seres el poeta busca el rostro de la Patria, el perfil de ese
espacio de promisión. Es la mitología de lo cotidiano, del campesino
cuya concepción del tiempo y el espacio está medida en indefinidos
términos existenciales y no en cronológicas particiones sucedáneas. Es
el "Ahí nomasito queda, patrón" del poema "Camino"
donde hay un replanteamiento de los términos en que vivimos nuestra vida.
Es la ingenua maldad de "La loquita", en la infinita soledad de
Sarabasca en "El negro", o en la infancia de yo poético, en la
inocencia de "Inventario de algunos recuerdos". Estos seres se
encuentran enmarcados en un espacio físico que el poeta se interesa en
reconstruir, el espacio de promisión se nos presenta ahora en la mínima
dimensión de sus detalles, en sus ciclos y sus fragancias, en sus
terribles crueldades y su magia. Las visitas del Tío Invierno o las
acrobacias de los monos en las márgenes del Tepenaguasapa, los
desgarrados combates del congo y el infierno inmediato de la quema.
Estamos ante una revaloración del espacio físico, de la tierra y sus
misterios, es la visión cotidiana de un espacio mítico, porque como dice
en "Oda fluvial": "¡Nunca miré sobre el espacio nuestro /
tanta virginidad!..."(160). En esta comunión con la naturaleza
"Inscripción en un árbol" tiene un valor especial, ejemplifica
el misterio del espíritu, la unidad entre soplo y vida, viento y
espiritualidad.
Es significativo que Poemas
nicaragüenses termine con el poema "Vaca muerta". Nuestra
historia no ha sido la historia exitosa de un pueblo en paz y desarrollo,
la nuestra ha sido una historia sangrienta y violentada por la guerra. La
ilusión de la Tierra Prometida ha terminado a menudo en el desengaño y
la destrucción. Nuestras ilusiones revolucionarias nos han llevado una y
otra vez a tiranías más sangrientas y dolorosas que las que hemos dejado
atrás. Esa es la enseñanza de este poema: "No era el amor, ni la
rosa, ni la voz del viento en el deshabitado murmullo de la noche. // Era
ella, muerta"(165). Aquí tenemos el desengaño, el encuentro
inesperado, la ilusión que se desvanece en un momento para encontrar
solamente la muerte, el vacío de la tristeza, "Su maternidad en la
esfera de sus ubres / dormidas para el hijo, / para la amistad / para la
tierra". El hombre que busca el amor encuentra la muerte, en la
esperanza de la rosa se presentan las ubres vacías. La metáfora es
dolorosamente certera para expresar nuestra realidad nacional, nuestra
historia nicaragüense, donde la búsqueda de la Tierra Prometida acaba en
el Paraíso Perdido. La vaca muerta simboliza y representa al pueblo de
Nicaragua, sus ilusiones, sus luchas, sus desencantos. Pero como en todo
ciclo vital, la vaca muerta volverá, el ser humano, repuesto de todos sus
dolores y pesares volverá a soñar, volverá a perseguir a la quimera,
volverá a inventar su Paraíso. "Para que ella fuera de nuevo /
rosa, clavel o ceibo"(166).
De regreso en Nicaragua después del
priplo suramericano donde publicó Poemas nicaragüenses, PAC
estudia Derecho en la Universidad Nacional de Oriente y Mediodía, en
Granada, pero la jurisprudencia no lo satisface plenamente y abandona los
estudios al promediar el cuarto año. PAC regresa al campo y se dedica a
la ganadería y la agricultura, donde el poeta encuentra la mayor fuente
de inspiración y conocimiento. Para esta época Nicaragua atraviesa una
etapa de intensa actividad política. Retirados los Infantes de la Marina
americanos Sandino empieza las negociaciones de paz que abrían de
culminar con su asesinato, a manos de Anastacio Somoza García, en 1934.
Al año siguiente PAC contrae
matrimonio con Adilia Bendaña Ramírez con quien habría de compartir el
resto de su vida y procrear cinco hijos.
En 1936 PAC publica en España Hacia
la cruz del sur. Manual del navegante hispano. En ese año se estrena
su obra Por los caminos van los campesinos, donde se recrea el tema
rural nicaragüense. Publicada en forma de libro junto con otras piezas de
Cuadra en 1957, se llevó a la televisión y ha sido incluidas en varias
antología del teatro hispanoamericano, ganándole al poeta un lugar como
dramaturgo dentro del ámbito latinoamericano. La gran mayoría de los
textos nicaragüenses glorifican de alguna forma la guerra, la justifican.
Sólo hay dos textos que explícitamente condenan y critican la actividad
bélica: Sangre santa (1940) de Adolfo Calero Orozco, y Por los
caminos van los campesinos, obra teatral en cuatro cuadros y un
epílogo, estrenada en 1937.[2]
Esta obra del poeta Pablo Antonio
Cuadra, conocido entre sus amigos como PAC, es por tanto el primer texto
de nuestra historia literaria que se pronuncia en contra de la guerra, la
manipulación del campesinado por parte de las élites políticas, la
expropiación de sus tierras y el abuso sexual. En este sentido Por los
caminos van los campesinos, es una obra revolucionaria, subversiva, que
atenta contra las estructuras de dominación hegemónica de clase, y que
se sitúa en la vanguardia de la lucha por la justicia social en
Nicaragua.
Muchos de los textos y escritores más
importantes de la historia literaria nicaragüense, glorifican la guerra.
Desde El Güegüense, el proto-texto de la literatura
nicaragüense, [3] hasta la poesía de los ochenta glorifican la
guerra en nombre de diferentes ideales revolucionarios. Adolfo Calero
Orozco es el único que en su novela Sangre santa había
desarrollado precisamente el concepto inverso. En Sangre santa lo
que se da es la desmitificación de la guerra y la valentía del militar.
El espíritu bélico y la arrogancia que ha caracterizado a toda la
literatura épica, son sometido a un proceso de desconstrucción que
desarticula los elementos constitutivos del héroe, que desde la Ilíada
recorren la literatura universal. Pero fue nuestro poeta Pablo Antonio
Cuadra y su Por los caminos van los campesinos, el primero en
desarticular esta mitificación, el primero en presentarnos en un texto
dramático, la injusticia y la absurda mitificación de la guerra.
Por los caminos van los campesinos
es una obra de factura aparentemente simple, escrita en el lenguaje
popular nicaragüense propia del ambiente rural. En el primer cuadro los
conservadores que andan reclutando peones para la guerra se llevan a la
fuerza a Margarito, y su mujer Rosa, lo sigue a la guerra, quedando en
casa sus padres Sebastiano y Juana, y sus hermanos Pancho y Soledad. En el
segundo cuadro la familia está en una oficina de teléfonos tratando de
comunicarse con su hijo, ahora ya teniente, que está en La Paz Centro,
pueblo del departamento de León. En el tercer cuadro aparecen los
liberales reclutando gente para la derrocar al gobierno conservador, y
esta vez se llevan a Pancho, el otro hijo. Con ellos anda el Dr. Fausto
Montes, abogado que a todo lo largo de la acción ha tratado de robarles
su pequeña parcela de tierra. En el último cuadro los marines han
invadido Nicaragua, y el teniente Comfort llega al rancho acompañado del
Dr. Montes para resolver el problema. Se encuentra con Soledad, le gusta y
empieza un coqueteo que termina en violación. Al final llega Sebastiano,
pelea con Fausto Montes y lo mata de un machetazo. Finalmente, en el
epílogo, cuatro o cinco meses después, vuelve Sebastiano a su rancho, su
mujer ha muerto, sus dos hijos nunca regresaron de las guerra, y cuando su
hija aparece, está embarazada con un hijo del yanqui. Sebastiano se
siente feliz de que un retoño venga en camino, aunque sea el producto de
una violación, pero le pide a Soledad que se vaya. El no quiere que el
niño herede la "tuerce", -la mala suerte- de su familia. Pero
Soledad lo interpreta como un rechazo porque el hijo que lleva en las
entrañas es producto de una "humillación". En esta nota
ambigua termina la obra. "Ahora sí que va a nacer un hombre nuevo...
Ahora sí"(105) -dice Sebastiano-. Pero Soledad se va con un
sentimiento de rechazo, de pecado, de pérdida, de humillación.
Como se puede ver la obra es quizás
un poco tremendista en su tratamiento, su estructura carece de
complicaciones y no hay mucha hondura psicológica en los personajes. Pero
recordemos unos cuantos hechos importantes: 1) El poeta Cuadra escribió
esta obra cuando contaba apenas veintitantos años, una época de muchas
exploraciones y experimentaciones, apenas saliendo de la fiebre
vanguardista. 2) La escribió para ser representada como teatro callejero,
en los atrios de las iglesias y los parques de los pueblos, con la
intención de llegar al pueblo, abarcando al mayor segmento de la
población.[4] Por lo tanto su estructuración no podía ser muy
compleja, ni en sus requerimientos escénicos, ni en su representación
textual, ni en su sistema semiótico. 3) El principal objetivo de la obra,
es decir el intentio autoris del que nos habla Umberto Eco, era denunciar
ante el pueblo, a menudo analfabeto, los abusos que se cometían en nombre
de la revolución, de los intereses del pueblo, de la libertad y la
justicia. Por lo tanto, la función comunicativa del mensaje exigía una
exageración de los rasgos pertinentes que permitieran la interpretación
inequívoca del sistema.
Ahora bien, a pesar de estas
características generales que he señalado, una lectura detenida y
estudiosa de la obra, nos revela un gran número de cualidades y detalles,
que hacen de Por los caminos van los campesinos, una obra de gran
valor dramático y literario. Empecemos por el vivo interés del autor por
hacer del rancho de Sebastiano uno, si no el
personaje central de la obra. Toda la obra, exceptuando el cuadro segundo,
ocurre alrededor del rancho, convirtiéndose éste en el signo semiótico
más importante del sistema. El drama que recorre todos los cuadros de la
obra es la lucha por mantener su rancho y su tierrita. La Juana y
Sebastiano buscaron al infame Dr. Montes para que les inscribiera la
propiedad. La letra escrita, el documento que da identidad y propiedad a
la existencia, el archivo que en la ilusión de su contenido presta cierto
aire de realidad a la ilusión de la propiedad. Campesinos que saben que
esa tierra es suya porque la heredaron de sus ancestros, de generación en
generación, pero que en la ausencia del documento legal no poseen nada,
no existen. Por tanto la lucha por el rancho es el kernel aglutinador de
esta obra, alrededor del cual se aglutinan los otros cuatro kerneles
dramáticos de la obra: el reclutamiento de Margarito, el de Pancho, la
violación de Soledad y el encuentro/rechazo de Sebastiano y Soledad.
He aquí la descripción que nos hace
PAC del rancho:
Al
pie del árbol -como debajo de un ángel verde- está el rancho de paja de
Sebastiano. Su presencia, según las horas y su luz, es como la presencia
de la pobreza: humilde a veces, peinado por la paz y sus brisas; dolorosa
otras. Rasgado por cóleras encendidas: cárdeno. A veces cenizo,
macilento, como el templo de miseria bajo la luna. El rancho es un
personaje que se alegra o llora, que encierra el odio o deja escapar la
queja como un viejo animal famélico. (17)
El cuadro tercero dramatiza la gran tragedia de Nicaragua, y de toda
América Latina, desde nuestras independencias hasta nuestros días: el
continuo ir y venir de un partido y del otro, en guerras revolucionarias,
insurrecciones, golpes de estado y luchas intestinas, sin que cambien las
estructuras sociales, sin que varíen los problemas endémicos de
corrupción, empobrecimiento de las clases bajas, enriquecimiento de las
plutocracias, saqueo del tesoro nacional, y manipulación de las leyes.
Ahora son los liberales los que andan reclutando a los campesinos para
tumbar a los conservadores.
El último cuadro termina por darnos
una versión deprimente de la situación política del país. Las tropas
intervencionistas han llegado al país. Juana tiende a creer en que ellos
van a mejorar la situación, y aunque en teoría el teniente Comfort
-notemos la ironía del nombre- dice que viene a civilizar a la gente,
termina afirmando que él es la ley (79). Como todos sabemos la misión de
paz y concordia de la intervención americana termina en violación, la
invasión real del cuerpo de Soledad es símbolo de la invasión armada
sobre la soberanía nacional, la invasión simbólica de su vagina y la
preñez indeseada, puede ser leída como la relación de abuso y
dependencia que América Latina ha sufrido a manos de la imperialismo
americano.
Esto fue escrito casi inmediatamente
después del asesinato de Sandino, poco después del desalojo de las
fuerzas de marina del territorio nicaragüense, lo que lo hace uno de los
primeros discursos anti-imperialistas de la historia literaria de
Nicaragua. Aquí, y el algunos textos de Poemas nicaragüenses (1934), el
poeta Cuadra sigue la tradición de Darío en la "Oda a
Roosvelt", una tradición de anti-belicosidad, de paz, de denuncia de
las tortuosas manipulaciones de la guerra, pero presentando una posición
de independencia civil y política, de independencia de pensamiento y
acción. La misma que luego lo impulsará a oponerse a la dictadura
militar somocista, a denunciarla y sufrir las consecuencias, y que luego
también lo llevará a luchar contra la dictadura militar sandinista,
sufrir censura y exilio, y ver a su pueblo una vez más, bañado en sangre
y perforado por la balas.
Por los caminos van los campesinos
fue en su momento una obra revolucionaria, que abogada por una
popularización de la cultura, que intentaba literalizar el habla popular
nicaragüense dándole calidad estética y valor literario, que trataba de
establecer una tradición de teatro callejero. Porque como dice Sebastiano
en el largo monólogo inicial del epílogo: "¡Hijueputa guerra que
acaba con lo que uno quiere y trae lo que uno maldice! ¡Fue la Guerra la
que trajo al abogado, la que trajo al yanqui, la que trajo la robadera y
la matanza! ¡La Guerra fue la que se llevó a mi Pancho, mi mayor! La que
se llevó a Margarito! La que se llevó a la Juana! ¡La que se llevó a
mi muchacha, Soledad... ¡Lo que yo más quería!..."(97). Todas las
guerras que han azotado a Nicaragua durante su historia, guerras
sangrientas e inútiles promovidas por políticos inescrupulosos, en aras
de su bienestar personal y sus aspiraciones políticas. Una lección que
parece que aún desgraciadamente, no hemos terminado de aprender.
En 1940 publica Breviario Imperial.
A principios de los años cuarenta funda la «Cofradía del Taller San
Lucas» que habría de servir como foco espiritual para la creación
artística en Nicaragua, y edita los Cuadernos del Taller San Lucas
(1942-1944). Bajo este sello editorial publicará en 1943 su bello
poemario Canto temporal (Temporal Song). En 1945 publica Promisión
de México y otros ensayos, y al año siguiente viaja a México y
trabaja en una editorial. En ese año de 1946 publica otro libro de
ensayos Entre la cruz y la espada, donde denuncia la situación
política de su país. En 1948 es invitado a España donde ofrece varios
cursos y dicta conferencias. Desempeña un cargo diplomático y es elegido
presidente del Instituto de Cultura Hispánica.
De regreso en Nicaragua en 1950 vuelve
a sus actividades agrícolas, siembra algodón pero la empresa resulta
económicamente insatisfactoria. Publica La tierra prometida
(1952), breve antología seleccionada por Ernesto Cardernal, donde el
poeta revela su esencia cristiana y su profundo humanismo. En 1954 el
periódico La Prensa lo llama a ocupar la co-dirección y funda el
suplemento La Prensa Literaria (1954-1987), en cuyas páginas se
publicará lo más representativo de la literatura nicaragüense, se
ofrecerán traducciones e innovaciones de la literatura mundial, y se
promoverá la creación artística en general. En 1954 da a la luz su Libro
de horas (Book of Hours), donde ensaya fusionar poéticamente los
códices indios con los libros de horas cristianos del medioevo.
A raíz del asesinato del Gral.
Anastacio Somoza García en 1954, PAC sufre cárcel y persecución por su
abierta oposición a la dictadura, y como consecuencia de los sangrientos
acontecimientos de la época publica un pequeño volumen titulado América
o el purgatorio, donde se duele de la tragedia nacional. Torres de
Dios. Ensayos sobre poetas (1958) es una colección de ensayos
literarios donde PAC da a conocer sus experiencias poéticas leyendo a
otros autores y sienta su propio credo.
En 1959 PAC obtiene el "Premio
Centroamericano «Rubén Darío» de Poesía" por la publicación de
su libro El jaguar y la luna, donde con expresión indígena
rescata los mitos ancestrales dándoles un perfil contemporáneo y
universal. Dos años más tarde funda la revista El Pez y la Serpiente
(1961-1979) de publicación semestral en octavo menor, que sirve como
medio de difusión a la intelectualidad nicaragüense. Al año siguiente
publica en San Salvador su volumen de poesía, Zoo (1962).
En 1964 recibe el "Premio
«Rubén Darío» de Poesía Hispana" por su colección titulada Poesía
(1929-1962), y es nombrado Director de la "Real Academia
Nicaragüense de la Lengua". Su libro de ensayos El nicaragüense
(1967) es el más lúcido estudio del espíritu del ser nicaragüense. PAC
ve en el sincretismo antropomórfico del arte precolombino una metáfora
de la dualidad del ser nicaragüense, dualidad que habría de determinar
su historia y su filosofía, su forma de ser y su destino. "Esas
esculturas monumentales me hablan de una concepción mítica y misteriosa
del «doble yo» o «alter ego vital» que significó seguramente todo un
movimiento religioso o mágico animista, forjado por una cultura muy
antigua, tal vez Mangue-Chorotega..."(16) PAC somete a un brillante
proceso de indagación en este libro aspectos del ser nicaragüense que
van desde la intra-historia mesoamericana, el arte y las expresiones
sémicas, hasta el clima, la arquitectura y el mito. El nicaragüense es
una obra sólo comparable con ensayos como El laberinto de la soledad o
Radiografía de la pampa .
En 1971 PAC publica Cantos de Cifar
y del Mar Dulce, donde el poeta reedita la épica homérica en el
ambiente lacustre nicaragüense. Cifar Guevara es un pobre navegante de la
Mar Dulce, este pequeño Mediterráneo americano, donde la fantasía y la
imaginación, la audacia y el amor se combinan en una poesía sencilla y
milenaria, innovadora y tradicional. Decía Pablo Antonio Cuadra en una
conferencia, "¡Cierto! Nosotros tenemos también dos mares al Este y
al Oeste... Pero el Lago es otra cosa. Es como un cónsul gigante del mar,
como un Homero inmenso de aguas canosas que nos da una cátedra permanente
de Odisea. El Lago es otra cosa: es el mar en el pecho de Nicaragua; es el
mar metido en el cuerpo; es un caso de posesión. Nicaragua es una posesa
del mar. Y Cifar es uno de los frutos de esa posesión... Cifar es el
viejo deseo de "cosas extrañas", Cifar es el "buscado
imposible" rubeniano."("La épica humilde de un Mar
Dulce.")
En 1974 publica Tierra que habla.
Antología de cantos nicaragüense, donde PAC recoge poemas de
diversos libros mostrando su evolución poética y su profundo amor por
Nicaragua. En 1976 publica Esos rostros que asoman en la multitud,
colección de pequeños poemas biográficos donde el hombre humilde del
pueblo nicaragüense se presenta en la inmensidad de su miseria y su
bondad. La atención de PAC ahora se concentra en el ciudadano común y
corriente y en su canto a los desposeídos se refleja todo su profundo
humanismo. La tendencia hacia lo narrativo que ya se había mostrado en Cantos
de Cifar, se desarrolla ahora en estos poemas donde el material
narrativo se convierte en sustancia poética. En el mismo año PAC da a la
imprenta Otro rapto de Europa. Notas de un viaje, donde PAC muestra
una vez más la universalidad de su cultura, su capacidad de observación
y su amor por Nicaragua. "He recordado Zapatera, y en el horizonte la
lejana masa negra de Mallorca, la luna que riela sobre las aguas
tranquilas y el chapoteo de las olas, avivan más el recuerdo".(142)
En el año 1978 Pedro Joaquín
Chamorro es asesinado en Managua. Ante la muerte de su amigo y compañero
de trabajo Pablo Antonio Cuadra tiene que ponerse al frente del diario La
Prensa y luchar contra la dictadura somocista que ya empezaba a
tambalearse. Al triunfar la revolución en julio de 1979, PAC se une con
entusiasmo al proyecto nicaragüense y empieza a trabajar con el proceso
revolucionario. En 1980 publica Siete árboles contra el atardecer.
Este libro representa en la trayectoria de PAC un regreso al ambiente
rural, a la tierra y al conocimiento vegetal, al misterio telúrico. Dice
José Emilio Balladares "Al parecer, pues, los árboles asumen una
función estructurante del universo poético de Cuadra. Enlazan
geografías distantes y épocas lejanas, como también el cielo y la
tierra, lo sacro y lo profano." (La palabra, 83).
A los pocos meses de la revolución
nicaragüense la represión y el militarismo sandinista empiezan a
perfilarse y Pablo Antonio Cuadra no vacila en levantar su voz de denuncia
y protesta. PAC continuó trabajando en la dirección de La Prensa
bajo un estricto régimen de censura y amenaza militar. Su enérgica
denuncia y su inclaudicable humanismo se han ocupado una vez más del
pobre y del desvalido, y su voz poética sigue descubriendo "la
poesía de las cosas corrientes." A raíz del cierre de La Prensa
por la censura sandinista, PAC recibió el "Premio Rímini 1986"
en Italia enseñó en la Universidad de Texas, Austin y recibió la beca
Fulbright. De esta experiencia surgieron los poemas que finalmente
recogió en Exilios, publicado finalmente por la Academia
Nicaragüense de la Lengua en 1999.
En este libro encontramos 14 poemas
escritos en la década de los ochenta, donde Pablo Antonio Cuadra nos
brinda una visión poética y humana del exilio en sus diversas
manifestaciones, y corrobora esa conceptualización del poema y la
migración, que veo yo desde la época de Poemas nicaragüenses. El
poema final de esta colección, titulado "Exilios" contiene el
grave dilema de emigrante, el impulso de partir y la voluntad de quedarse.
Este dilema es seminal para toda la psicología del exilio, nadie que haya
algún día emigrado, podrá sustraerse a ese desgarramiento:
desgarramiento de partir y desgarramiento de quedarse. La represiva
realidad nos impele a partir, a buscar la vida en otro lado; el amor a la
tierra nos compele a quedarnos, a morir en nuestro suelo materno. Así se
destroza la unidad del individuo. Pocos versos resumen mejor la
contradicción del exilio que el siguiente silogismo: "Entonces
quisiera ser extranjero / para regresarme a mi patria" (36). Bello
díptico que encierra el deseo y la realidad, el ansia de paz y la
urgencia de identidad. Aquí el /gallo/, a diferencia de dos poemas que
glosaré a continuación, no importan significados bélicos, son
simplemente la marca matutina, el canto que inicia el día en el que nos
damos cuenta otra vez que el dolor es permanente, que la tragedia se
repite, y que una vez más estamos asediados por la urgencia de partir.
Hermosísimo poema que reivindica la más fiera libertad y la más ardua
entereza. Esta disyuntiva es la idea central en otro poema de la
colección titulado "Una o dos cartas", aunque ahora la
perspectiva es desde el exilio, desde la otredad de una tierra extranjera
y desconocida, desde donde deberemos volver a la tierra querida.
"Bebedor de tinieblas" es un
llamado a salir del exilio interior, a abrirse al mundo, al misterio y a
la realidad. En este poema se combina el uso del signo /bebedor/ tomando
en consideración primordialmente su contexto alcohólico, con su sentido
de inconsciencia y embotamiento. El bebedor de tinieblas se embriaga con
la tristeza del exilio y la soledad, se refugia en sus tinieblas
negándose a volver al mundo de donde ha sido arrojado. Este lindo y breve
poema es una invitación a enfrentar lo nuevo y lo misterioso, una
exhortación a no refugiarse en pasados remotos y solitarios.
En "Palo de limón" y
"Un redoble de tambor para el viejo Roque", el signo central es
el /gallo/, con su carga bélica, su belleza y su masculinidad, su
simbolismo atávico y su historial. El viejo gallo Roque que con su
espuela y su pico hace la guerra, incita a la violencia, mata, pasa a
representar una dimensión de nuestro ser nicaragüense, esa dimensión
oscura y altanera de nuestro imaginario social, la necesidad de luchar e
imponernos, de vencer. Si el /gallo/ representa el espíritu bélico, el
/limón/ es la sangre agria y amarga que alimenta la guerra, es la sangre
de la espada, la dorada inquietud de la revancha. Estos dos poemas son
importantísimos para la formulación de una cartografía nacional, porque
definen, en forma poética, y a través de dos metáforas hermosísimas,
la intensa relación de los nicaragüenses con la guerra. Lucha constante
por reafirmar su masculinidad, por marcar su territorio, por defender su
identidad, tanto el gallo como el nicaragüense se ven impelidos a
descender del árbol y caminar hacia la muerte. De ahí la doble metáfora
del limonero que crece en el patio y el limonero que crece en el sueño.
"El hijo pródigo" es la
reescritura de la famosa parábola bíblica pero desde el punto de vista
del héroe, no del padre; y el regreso no es a la riqueza y la comodidad,
sino a la belleza. Este poema juega magistralmente con la imaginación y
la realidad, y establece una dicotomía entre la memoria y la mirada. Cada
recuerdo encuentra su contrapartida en una realidad deslustrada y
empequeñecida, reducida por el tiempo y el desgaste. Sólo la belleza
intelectual se conserva viva en el misterio rotundo de un beso, capaz de
revivir después de muchos años de ausencia, capaz de ser en cualquier
momento, de nuevo y una vez más, con toda su intensidad, aunque nosotros
ya no seamos más que cenizas de recuerdo. Lindo poema, lleno de misterio
y de dolor, que remite a la críptica relación entre el recuerdo y la
mirada, el insondable encuentro del retorno y la especial esencia de la
belleza.
El poema titulado "E.T."
inmediatamente nos remite a la modernidad cinemática de Spilberg aunque
siempre nos asalte la duda que tras las crípticas iniciales se encierre
otra cifra. Breve poema, escrito en Texas, en 1986, donde el exilio que se
canta en el poema es el exilio del hombre frente a la mujer, esa
imposibilidad de ser, de penetrar, de entender la esencia femenina, la
humedad y la fragancia. Hombre y mujer como elementos separados, hecho a
una misma imagen con materiales disímiles, a veces incompatibles. En este
poema el sujeto se separa de la mujer que ama en virtud de una diferencia
siempre inalcanzable. Como la diferencia derrideana del lenguaje, hombre y
mujer luchan por encontrarse, por com-penetrarse, pero, inevitablemente,
siguen siendo extranjeros.
"La isla de los Centauros",
el poema más extenso de la colección, es una reflexión sutil e
inteligente sobre la violencia y la guerra. La fuerza ha derrotado a la
inteligencia, la belleza ha sucumbido bajo el casco de la herida. Rubén
es la figura que se percata del horror y trata de salvar la dignidad de
los hombres. Poema dialógico, conversacional, que retoma la estructura
del famoso "Coloquio de los Centauros" para presentarnos el
estado de la patria en la década de los ochenta. Los preclaros y honrados
centauros que un día defendieron la libertad y la justicia, se han
convertido ahora en asesinos, han dilapidado los bienes, han manchado con
sangre inocente sus cascos y han arrojado saetas a los niños. Ahora sólo
reina la violencia y la venganza, la violación y la muerte. Los jóvenes
han sido enviados a la guerra y toda la nación se ha cubierto de luto.
Sólo la hembra dice la verdad, sólo la madre es capaz de levantar su voz
por encima del dolor y denunciar a los raptores. Poema de graves sonidos y
oscuros colores, "La isla de los Centauros" cuestiona a través
de Darío la historia y la vida.
Pocos poemas tan bellos como
"Canto al atardecer de una revolución" donde la historia de
América se resume en función de sus revoluciones, de sus cruentas
batallas, de sus traiciones. Desde Junín hasta nuestros días la imagen
de América es forjada por una revolución que embiste contra otra
revolución, y así, entre guerra y guerra, se forja la estirpe del
continente. En ciclos infinitos y en silencios de muerte, en dualidades
que no conocer término, en dominios de dominios de dominios. Pero la gran
sabiduría del poema no radica en la Historia, radica en el corazón.
Sólo con ese corazón revolucionario, dispuesto siempre a cambiar, a
reevaluar, a perdonar, se podrá superar esta secuencia de atardeceres que
caen sobre cada revolución. "Diariamente brilla en tu mente una
revolución / que debe ser superada en tu corazón por otra
revolución"(27).
La tragedia del éxodo se reconstruye
poéticamente en "Riverside", ese poema magistral donde el
/río/ y el /polvo/ funcionan como signos de la peregrinación, de la
continuidad y del obstáculo. Pablo Antonio Cuadra maneja en este poema
las dos figuras fundacionales de la Patria: Rubén Darío y Augusto César
Sandino, ambos en un camino, en un desplazamiento que los ha de llevar a
la vida y a la muerte. Imágenes certeras y bellísimas de una fundación
nacional, que luego habrán de prolongarse en la lucha de los
nicaragüenses por subsistir dentro y fuera de la Patria. Escrito en
Texas, en 1988, este poema se preocupa por el problema de la migración a
los Estados Unidos donde el río es la marca fronteriza de la separación.
Poema de hondos y profundos sentimientos, donde el recuerdo del rostro de
la madre es la imagen de la Patria, y el llanto es la poesía del dolor.
"Riverside" es un gran poema, composición antológica que
quedará como testimonio imperecedero de esa década en la historia de
Nicaragua, marcada por la esperanza y la decepción, por la Tierra
Prometida y el Paraíso Perdido.
"Una joven madre llora en la
puerta de mi Patria" es el poema que establece el locus del canto.
Esos ojos campesinos de madre tierna son el lugar que el poeta privilegia
para su entonación. Nada se compara con esos ojos y ese llanto. Los ojos,
que miran la tierra que ya no podrá tocar son el espacio ideal para que
el lenguaje, que no podemos tocar, enuncie la tierra ausente. En esa
dicotomía de ausencia-presencia se cifra el misterio de la poesía y se
compone la tragedia del exilio. La enunciación del canto se instala en la
mirada que llora y anhela, y de esa forma, dos acciones intangibles,
reflejan la tragedia del destierro.
Este poemario está dominado por el
tono grave y premonitorio, con la excepción de "El nuevo
tiempo", donde lo que domina es la ironía y la tristeza. El verdugo
que se erige en juez y en profeta, el gobernante que con la espada
pretende construir al hombre nuevo, el padre que castiga en nombre del
amor. "El nuevo tiempo" encierra en sus ocho versos una
apología del error y la falibilidad. Sólo los que nos equivocamos somos
capaces de acertar, porque los que se creen incólumes sólo podrán
construir infiernos, paraísos inhabitables. Esta idea se presenta más
abiertamente en "1984", poema más expositivo que lírico,
escrito con la indignación de la injusticia.
En el año 2000 PAC publicó El
Nicán-Nahuat, conjunto de poemas donde el poeta continúa su
titánica (re)construcción de la nacionalidad nicaragüense. A lo largo
de veinticinco poemas PAC nos lleva por la historia de nuestros
antepasados indígenas, asistiendo a los momentos más íntimos y
decisivos de la historia: la pasmosa pregunta existencial en "El
diálogo" o la engañosa conversación de dos sujetos que se saben
más inteligentes que el adversario en "Lo que dijo el Tlatoani a
Andrés de Cereceda", la irrupción de la guerra en "Una raya
larga y roja en el polvo de la historia", y la muerte en
"Mictlán". Casi todos los temas importantes de PAC están
resumidos en este poemario final, especie de suma poética, de reflexión
sabia y serena desde la cumbre de la existencia. Libro que requiere de una
exégesis rigurosa, y que no hallará en este artículo ya demasiado
extenso, pero no puede evitar mencionar esta colección con que PAC cierra
su periplo explorador de la nacionalidad. Luego sólo restarán los
"Biopoemas", y la obra dispersa que poco a poco seguirá
apareciendo. Aunque todo eso sea muy valioso, la esencia de la obra de PAC
ya ha sido destilada.
El gran error del análisis
generacional de la literatura, es que no logra explicar la amplia
envergadura que la obra de un poeta puede abarcar. Decir que Pablo Antonio
Cuadra es un poeta de Vanguardia es limitarlo a una etapa, importante pero
parcial de su obra. Exilios nos vienen a mostrar que PAC llega ser un
poeta finisecular y posmoderno, ya que en estas postrimerías del siglo
XX, el problema de la identidad y de la migración, del desarraigo y el
nacionalismo, establecen los vértices centrales de la polémica. En estos
poemas PAC nos demuestra que los signos del canto y el poema son el
espacio del origen, en ellos se encierra el conocimiento del principio, de
la migración y el desplazamiento, de una Tierra de Promisión o un
Paraiso Perdido, de un lugar en que habrán de realizarse los sueños, las
promesas del canto, los signos del poema, y una tierra de la que hay que
partir para huir del horror. Ante tanto movimiento, tanto azar y tanta
migración, se erige enhiesta la casa junto al lago, espacio estable y
firme, centro matriz de una tradición y una genealogía, albergue
hospitalario ante la represión y la muerte, dadivoso hospicio ante la
pobreza. Y desde ahí la voz del poeta va recogiendo los gemidos de su
tribu a lo largo de la historia, y la poesía de Cuadra, como lo
demuestran su sólida y extensa obra, alberga los gemidos de todo un
siglo.
Notas:
[1]."Ligera exposición y proclama de la Anti-Academia
nicaragüense. Primer manifiesto" Originalmente publicado en El
Diario Nicaragüense, domingo 26 de abril de 1931. Reproducido en El
Pez y la Serpiente, invierno 1978-verano 1979, 22-23: 24-26.
[2]. Hay varias ediciones de la obra. Las más accesibles son:
Managua: Academia Nicaragüense de la Lengua, 1957. Managua: El
Pez y la Serpiente, 1972. San José: Libro Libre, 1986,
correspondiente al volumen VIII de sus obras completas (todas mis
referencias remiten a esta edición).Fue incluída en la Antología del
teatro hispanoamericano de Carlos Solórzano, México: Fondo de
Cultura Económica, 1964.
[3]. Véase a este respecto mi artículo "La miticidad deEl
Güegüense: proto-texto de la literatura nicaragüense" Romance
Notes, 35.1 (1994): 53-62.
[4]. Esto desgraciadamente no se pudo dar en ese momento. Ni las
condiciones históricas y sociales lo permitían, ni las posibilidades
económicas y dramáticas del autor lo hicieron posible. Sin embargo en
1937 fue llevada a las tablas y desde entonces se ha convertido en la
pieza dramática que más representaciones ha tenido en Nicaragua. De ella
también se han hecho adaptaciones radiales y televisivas.
Bibliografía
A – Poesía
Libros
-
Canciones de pájaro y señora, 1929-1931.
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El Nicán-Náuat. Avila: Caja de Ahorros de
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Antologías
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PoesÌa (1929-1962). Madrid: Cultura
Hisp·nica, 1964.
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Poesía escogida. León: UNAN, 1968.
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Tierra que habla. Antología de cantos
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-
Poesía selecta. Selección, prólogo y
cronología de Jorge Eduardo Arellano. Caracas: Ayacucho, 1991.
B – Ensayos
Libros
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Hacia la cruz del sur. Manual del navegante
hispano. Madrid: Cultura Española, 1936. Buenos Aires: 1938.
-
Fray Márgil, nuestro divino impaciente.
Granada: Cuadernos del Taller San Lucas, 1942.
-
Oraciones populares cristianas y supersticiosas.
Granada: Cuadernos del Taller San Lucas, 1942.
-
Promisión de México y otros ensayos. México:
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-
Entre la cruz y la espada: mapa de ensayos para el
redescubrimiento de América. Madrid: Instituto de estudios
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Sobre la hispanidad y su zozobra. Madrid:
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Torres de Dios. Ensayos sobre poetas. Managua:
Academia Nicaragüense de la Lengua, 1958. Obras en prosa
(vol.VIII). San José: Libro Libre, 1986.
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Torres de Dios. Ensayos sobre poetas. Managua:
Academia Nicaragüense de la Lengua, 1958. Obras en prosa
(vol.VIII). San José: Libro Libre, 1986.
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El nicaragüense. Managua: Unión, 1967. 1
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5 ed. en San José: Educa, 1974. Edición especial Escrito a
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José: Libro Libre, 1986.
-
Otro rapto de Europa. Notas de un viaje.
Managua: El Pez y la Serpiente, 1976. Obras en prosa (vol.IV).
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Muestrario del folklore nicaragüense. (En
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Aventura literaria del mestizaje y otros ensayos.
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El hombre: Un Dios en exilio. Selección a
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C – Narrativa
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"Cuentos de muertos," Nuevos Horizontes,
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"Vuelva, güegüense," El Pez y la
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D– Teatro
-
Por los caminos van los campesinos. Tres obras de
Teatro Nuevo. Estrenada en 1936. Managua: Academia nicaragüense
de la lengua, 1957; Incluída en Antología del teatro
hispano-americano. Carlos Solórzano (Ant.) México: Fondo de
Cultura Económica, 1964; Managua: El Pez y la Serpiente, 1972;
Obra poética completa (vol. VIII). San José: Libro Libre,
1986.
-
El árbol seco. Estrenada en Granada, 1938.
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Satanás entra en escena. Estrenada en Granada,
1938.
-
Pastorela. Estrenada en Granada, 1941.
-
El que parpadea pierde. (Trastorno y
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Estrenada en octubre de 1942.
-
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-
Máscaras exige la vida. Estrenada en Managua,
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E – Traducciones
-
Poesia ispano-americana del 900 Francesco
Tentori (trad.) Bologna: Guanda, 1957. [edición bilingüe]
-
The Jaguar Myth & Other Poems. Thomas
Merton (trad.) New York: New Directions, 1961.
-
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Wuppertal: Peter Hammer Verlag, 1969.
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Nicaragua Ora Zero: Antologia della poesia
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Poeti Ispanoamericani del'900. Francesco
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Bibliografía pasiva selecta
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TÜNNERMANN BERHNEIM, Carlos. Pablo Antonio Cuadra
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