![]() |
|
|
Jack London Con el fallecimiento del señor Sedley Crayden, de Crayden Hill, una extraña vida ha concluido. Afable e inofensivo, fue víctima de un insólito delirio que lo mantuvo pegado a su silla, día y noche, los dos últimos años de vida. La misteriosa muerte —o más bien desaparición— de su hermano mayor, James Crayden, parece haberlo atormentado, porque fue al poco de acontecer cuando ese delirio empezó a manifestarse. EXTRACTO DEL NEWTON COURIER-TIMES
BREVEMENTE DIRÉ que fui el ayuda de cámara y criado de confianza del señor don Sedley Crayden durante los últimos ocho meses de su vida. En ese tiempo escribió mucho en un manuscrito que siempre guardaba pegado a él, excepto cuando dormitaba o dormía, en cuyas ocasiones lo encerraba bajo llave en un cajón del escritorio, al alcance de su mano. DECLARACIÓN DE RUDOLPH HECKLER
A continuación se presentan los fragmentos del manuscrito que Rudolph Heckler preparó y ordenó: *
DESAPARECIÓ. Supuso una gran conmoción para mí. ¿Por qué iba a desaparecer? ¿Dónde podía estar? Era muy raro. Me quedé de piedra. Dicen que estuve varias semanas enfermo. Tuve fiebre cerebral. Me la provocó su inexplicable desaparición. Desapareció al principio de la experiencia que espero relatar aquí. *
DICEN QUE FUE ASESINADO. También dicen que el asesinato siempre sale a la luz. Y yo digo, ¿por qué el suyo no? ¿Quién lo hizo? ¿Dónde está? ¿Dónde está Jim? ¿Mi Jim? *
ÉRAMOS TAN FELICES JUNTOS. Tenía una mente extraordinaria, excepcional, tan bien fundamentada, tan extensamente informada, tan inflexiblemente lógica que no resulta extraño que estuviésemos de acuerdo en todo. Entre nosotros no existía la discordia. Jim era el hombre más honrado que he conocido. También en eso coincidíamos, como en nuestra sinceridad intelectual. Nunca sacrificábamos la verdad por tener razón. No teníamos teorías que demostrar, tan de acuerdo estábamos en todo. Resulta absurdo pensar que podíamos discutir por algo. *
OJALÁ VOLVIERA. ¿Por qué se fue? ¿Quién puede explicarlo? Me siento solo y deprimido por terribles presagios, asustado por un miedo psicológico que reduce a cero todo cuanto mi mente ha concebido alguna vez. La forma es mutable. Es lo último de las ciencias útiles. Los muertos no vuelven. Eso es indiscutible. Los muertos, muertos están. Fin de la discusión y de los muertos. Sin embargo, yo he vivido experiencias, aquí, en esta misma habitación, en este mismo escritorio, que… Pero, un momento. Lo escribiré todo con palabras sencillas e inequívocas. Haré preguntas. ¿Quién traspapela mi pluma? Eso es lo que deseo saber. ¿Quién agota mi tinta tan rápidamente? Yo no. Pero la tinta se acaba. * La RESPUESTA A ESAS PREGUNTAS resolvería todos los enigmas del universo. Yo sé la respuesta. No soy idiota. Y un día, si me siento atormentado en exceso, desesperado, daré esa respuesta. Daré el nombre de quien traspapela mi pluma y agota mi tinta. Es de tontos pensar que yo podría consumir semejante cantidad de tinta. El criado miente. Lo sé. * HE CONSEGUIDO una estilográfica. Nunca me han gustado, pero tenía que deshacerme de mi vieja y maltrecha pluma. La quemé en la chimenea. Guardo la tinta bajo llave. Me ocuparé de poner fin a todas esas mentiras que se escriben sobre mí. Y tengo otros planes. No es verdad que me haya retractado. Sigo creyendo que vivo en un universo mecánico. Nadie me ha demostrado lo contrario, por más que haya espiado por encima de su hombro y leído sus malignas afirmaciones al respecto. Se cree que soy tan estúpido como la media. Se cree que yo creo que es real. Vaya tontería. Sé que es producto de mi imaginación, nada más. * HOY LO HE VISTO SENTADO ante la mesa de la biblioteca, escribiendo. Me llevé un buen susto porque creía que se había esfumado. Sin embargo, al mirarlo fijamente me di cuenta de que no estaba allí, solo era el viejo truco de la mente. Me he recreado demasiado en lo ocurrido. Resulta malsano y mi indigestión amenaza con empeorar. Haré ejercicio. Caminaré durante dos horas todos los días. * ES IMPOSIBLE. No puedo hacer ejercicio. Cada vez que regreso de pasear, está sentado en mi silla, ante el escritorio. Cada vez es más difícil echarlo. La silla es mía. Insisto en este punto. Era suya, pero está muerto y ya no lo es. ¡De qué forma nos engañan los fantasmas de nuestra propia imaginación! Esta aparición no es real. Lo sé. Lo tengo muy claro después de cincuenta años de estudios. Los muertos, muertos están. * SIN EMBARGO, que alguien me explique una cosa. Hoy, antes de salir a pasear, tuve la precaución de guardarme la estilográfica en el bolsillo antes de abandonar la biblioteca. Lo recuerdo con toda claridad. Miré el reloj en ese momento. Era las diez y veinte. Pero al volver, la estilográfica descansaba sobre la mesa. Alguien la había usado. Casi no le quedaba tinta. Ojalá no escribiera tanto. Es desconcertante. * HABÍA ALGO ACERCA de lo que Jim y yo no estábamos totalmente de acuerdo. Él creía en la eternidad de las formas de las cosas. Por lo tanto, de inmediato abrazó la consecuente creencia en la inmortalidad y demás nociones de los filósofos metafísicos. Yo tenía poca paciencia con él cuando se ponía así. Muy concienzudamente rastreé la evolución de su creencia en la eternidad de las formas y le demostré que había surgido de su temprana obsesión por la lógica y las matemáticas. Desde luego, a partir de esa perspectiva abstracta, retorcida y contaminada, resulta muy fácil creer en la eternidad de las formas. * EN UNA OCASIÓN hice profesión de mi fe ante él. Fue sencilla, breve, irrefutable. Incluso ahora, mientras escribo, sé que es irrefutable. Es la siguiente. Le dije: «Reivindico, como Hobbes, que resulta imposible separar el pensamiento de la materia que piensa. Reivindico, como Bacon, que el entendimiento humano se origina en el mundo de las sensaciones. Reivindico, como Locke, que todas las ideas humanas se deben al funcionamiento de los sentidos. Reivindico, como Kant, el origen mecánico del universo y que la creación es un proceso histórico y natural. Reivindico, como Laplace, que no es necesaria la hipótesis de un creador. Y, por último, reivindico, debido a todo lo anterior, que la forma es efímera. La forma muere. Por lo tanto, nosotros morimos». * LA ETERNIDAD DE LAS FORMAS. Es ridículo. Sin embargo, las palabras tienen un encanto que atrae. Si fuese verdad, entonces él no ha dejado de existir. Luego existe. Imposible. * HE DEJADO DE HACER EJERCICIO. Mientras permanezco en la biblioteca, la alucinación no me molesta. Pero cuando vuelvo a entrar tras haberme ausentado él está siempre allí, sentado a la mesa, escribiendo. Sin embargo, no me atrevo a confiar en un médico. Esto debo superarlo yo solo. * CADA DÍA ME IMPORTUNA MÁS. Hoy, mientras consultaba un libro de la estantería, me giré y de nuevo me lo encontré en la silla. Es la primera vez que se atreve a hacerlo en mi presencia. Aun así, mirándolo fija y concentradamente durante varios minutos, lo obligué a desvanecerse. Eso demuestra mi argumento. No existe. Si fuese una forma eterna no podría hacerlo desaparecer ejercitando mi fuerza de voluntad. * ES HORRIBLE. Hoy lo he mirado fijamente durante una hora entera antes de conseguir echarlo. Sin embargo, es muy sencillo. Lo que veo es la imagen de un recuerdo. Durante veinte años lo vi allí sentado, ante el escritorio. El fenómeno de ahora no es más que un recrudecimiento de esa imagen de un recuerdo, una imagen grabada en infinidad de ocasiones sobre mi consciencia. * HOY ME HE RENDIDO. Me ha agotado y no se ha ido. Me senté observándolo hora tras hora. No me hace ni caso, se concentra en escribir. Sé lo que escribe porque lo leo por encima de su hombro. No es verdad. Aprovecha una ventaja injusta. * UNA DUDA: Él es producto de mi imaginación; entonces, ¿es posible que los entes sean creados por la consciencia? * NO NOS PELEAMOS. Ni siquiera ahora sé cómo ocurrió. Lo contaré. Así verán. Aquella inolvidable última noche de su existencia nos quedamos hasta tarde. Enfrascados en nuestra vieja discusión de siempre, la eternidad de las formas. ¡Cuántas horas y cuántas noches consumidas entregados a ella! * ES UNA ALUCINACIÓN. El sentido común llegaría a esa conclusión. La he visto ir creciendo. Al principio solo podía verlo sentado en la silla cuando la iluminación era casi inexistente. Pero, al ir transcurriendo el tiempo y reforzarse la alucinación de tanto repetirse, consiguió aparecer ante mí en la silla bajo las luces más potentes. Esa es la explicación. Resulta satisfactoria. * JAMÁS OLVIDARÉ la primera vez que lo vi. Había cenado solo, abajo. Nunca bebo vino, así que lo que ocurrió no tuvo nada que ver con eso. Regresé a la biblioteca en pleno crepúsculo veraniego. Miré hacia el escritorio. Estaba allí sentado. Tan natural fue todo que, antes de darme cuenta, ya había gritado: «¡Jim!». Luego recordé lo que había ocurrido. Por supuesto que era una alucinación. Lo sabía. Cogí el atizador y me dirigí hacia ella. Ni se movió ni se desvaneció. El atizador atravesó la inexistente corporeidad de aquella cosa y golpeó el respaldo de la silla. Un producto de la imaginación, eso es lo que era. En la silla aún se aprecia la marca que dejó el atizador. Dejo de escribir y me giro para mirarla. Presiono las yemas de los dedos sobre la hendidura. * HA CONTINUADO discutiendo conmigo. Hoy me he acercado a mirar por encima de su hombro. Escribía la historia de nuestra discusión. La misma tontería de siempre sobre la eternidad de las formas. Pero mientras leía, él tomó nota de la prueba práctica que yo había realizado con el atizador. Es injusto y falso. Yo no hice prueba alguna. Al caer, se golpeó la cabeza contra el atizador. * ALGÚN DÍA ALGUIEN encontrará y leerá sus escritos. Será terrible. No me fio del criado, que siempre está espiando y merodeando, porque intenta ver lo que escribo. Tengo que hacer algo. Todos mis criados han sentido curiosidad por mis escritos. * PRODUCTO DE LA IMAGINACIÓN. Eso es lo que es. No es Jim quien se sienta en la silla. Ya lo sé. Anoche, cuando todos dormían, bajé al sótano y observé con atención la tierra que rodea la chimenea. Nadie la había tocado. Los muertos no resucitan. * AYER POR LA MAÑANA, al entrar en la biblioteca, me lo encontré en la silla. Cuando conseguí que se desvaneciera, ocupé la silla y allí me quedé todo el día. Pedí que me llevaran todas las comidas. Así me libré de verlo durante muchas horas, porque solo se aparece en la silla. Fue agotador, pero permanecí allí sentado hasta tarde, hasta las once de la noche. Sin embargo, tras levantarme para irme a la cama, me giré y allí estaba. Había ocupado la silla al instante. Como solo es un producto de la imaginación, había residido todo el día en mi cerebro. En cuanto la silla quedó libre, trasladó allí su residencia. ¿Serán esos los planos de una existencia más elevada de los que tanto presumía? ¿La mente de su hermano y una silla? Al fin y al cabo, ¿no tenía razón él? ¿Se ha atenuado tanto su forma eterna que se convierte en alucinación? ¿Son entes reales las alucinaciones? ¿Por qué no? Ahí hay mucho que pensar. Algún día llegaré a una conclusión. * HOY SE SINTIÓ TRASTORNADO. No pudo escribir porque le ordené al criado que se llevara la estilográfica en el bolsillo y saliera de la estancia. Pero yo tampoco pude escribir. * EL CRIADO NUNCA lo ve. Eso es raro. ¿Habré desarrollado una capacidad mayor de ver lo invisible? ¿O demostrará precisamente que el fantasma es lo que es: un producto de mi propia consciencia enfermiza? * ME HA VUELTO A ROBAR la estilográfica. Las alucinaciones no pueden robar estilográficas. Eso es irrefutable. Sin embargo, no puedo mantener la estilográfica siempre fuera de la biblioteca. Yo también quiero escribir. * HE TENIDO TRES CRIADOS diferentes desde que me encontré con el problema y ninguno lo ha visto. ¿Será correcto el veredicto de sus sentidos? ¿Y el de los míos, equivocado? En cualquier caso, la tinta se consume con demasiada rapidez. Recargo la estilográfica más a menudo de lo necesario. Además, hoy mismo he descubierto que está estropeada. Y yo no he sido. * LE HE HABLADO muchas veces, pero nunca responde. Hoy me senté y lo observé durante toda la mañana. Me miró con frecuencia y quedó claro que me conocía. * SI ME GOLPEO EN LA SIEN fuertemente con la parte inferior de la palma de la mano, logro apartar su imagen de mis ojos. Así puedo ocupar la silla, aunque ya sé que debo moverme a gran velocidad si quiero conseguirlo. A menudo me engaña y vuelve a su sitio antes de que yo sea capaz de sentarme. * ESTO EMPIEZA A RESULTAR insoportable. Aparece en la silla con la rapidez de un muñeco sorpresa cuando sale de su caja. No se forma despacio. Aparece sin más. Es la única manera de describirlo. No soporto mirarlo. Me empujaría a la locura porque casi me obliga a creer en la realidad de lo que sé que no es real. Además, las alucinaciones no aparecen de esa forma * GRACIAS A DIOS que solo se manifiesta en la silla. Mientras la ocupe yo, me libro de él. * LA ESTRATAGEMA de echarlo de la silla golpeándome la cabeza empieza a fallar. Tengo que darme con mucha más fuerza y solo logro el éxito una vez de cada diez o más intentos. Me duele bastante la cabeza en el punto donde me doy los golpes. Tengo que usar la otra mano. * MI HERMANO tenía razón. Hay un mundo invisible. ¿Acaso no lo veo yo? ¿No tengo la desgracia de verlo todo el tiempo? Llamémosle pensamiento, idea o lo que queramos, pero sigue ahí. Es ineludible. Los pensamientos son entes. Con el acto de pensar, creamos. Yo he creado este fantasma que se sienta en mi silla y consume mi tinta. Que lo haya creado yo no es motivo para que sea menos real. Es una idea, es un ente; luego las ideas son entes y un ente es una realidad. * UNA DUDA: Si un hombre, con todo el proceso histórico a sus espaldas, puede crear un ente, algo real, entonces, ¿no resulta trascendental la hipótesis de un creador? Si la esencia de la vida puede crear, resulta justo asumir que puede haber Alguien que crease la esencia de la vida. Solo es una diferencia de categoría. Yo aún no he hecho una montaña o un sistema solar, pero sí que he hecho algo que se sienta en mi silla. Siendo así, ¿no podría algún día ser capaz de hacer una montaña o un sistema solar? * DESDE SIEMPRE, hasta hoy mismo, el hombre ha vivido en un laberinto. Nunca ha visto la luz. Estoy convencido de que yo empiezo a ver la luz, no como la vio mi hermano —tropezando con ella de forma accidental—, sino deliberada y racionalmente. Mi hermano está muerto. Se ha ido. De eso no hay duda porque he vuelto a bajar al sótano para comprobarlo. El suelo estaba intacto. Yo mismo lo excavé para asegurarme y lo que vi me dejó totalmente seguro. Mi hermano se ha ido, sin embargo, yo lo he recreado. Esto no es mi hermano mayor, aunque sí es algo lo más parecido a él que he podido elaborar. No soy como los demás hombres. Soy un dios. He creado. * SIEMPRE QUE ABANDONO la biblioteca para irme a la cama miro hacia atrás y veo a mi hermano sentado en la silla. Luego no consigo dormir porque me lo imagino allí aposentado durante las largas horas nocturnas. Por la mañana, cuando abro la puerta de la biblioteca, sigue allí y sé que ha permanecido toda la noche en el mismo sitio. * LA FALTA DE SUEÑO empieza desesperarme. Ojalá pudiese confiar en un médico. * ¡BENDITO SUEÑO! Por fin he conseguido dormir. Relataré cómo. Anoche estaba tan agotado que acabé por echar una cabezada en la silla. Llamé al criado y le ordené que me llevase unas mantas. Dormí. Conseguí apartarlo de mis pensamientos durante toda la noche, igual que lo aparté de mi silla. Permaneceré sentado en ella el día entero. Supone un gran alivio. * DORMIR EN UNA SILLA resulta incómodo. Pero aún lo es más tumbarse en la cama sin dormir hora tras hora y saber que él está allí sentado, en medio del frío y la oscuridad. * ES INÚTIL. Jamás podré volver a dormir en una cama. Lo he intentado muchas veces y siempre la noche se ha convertido en un espanto. ¡Si pudiese convencerlo para que se fuese a la cama! Pero no. Permanece allí sentado sin hacer otra cosa. Lo sé de sobra. Mientras yo me quedo con los ojos abiertos en medio de la oscuridad y pienso sin descanso, solo pienso en que él ocupa mi silla. Ojalá nunca hubiese oído hablar de la eternidad de las formas. * LOS CRIADOS CREEN que estoy loco. Era de esperar y es el motivo por el que nunca he llamado a un médico. * ESTOY DECIDIDO. A partir de ahora esta alucinación desaparecerá. De hoy en adelante me quedaré en la silla. Jamás me levantaré de ella. Me sentaré aquí día y noche, siempre. * LO HE LOGRADO. Hace dos semanas que no lo veo. Ya no volveré a verlo. Por fin he alcanzado la serenidad mental necesaria para el pensamiento filosófico. Hoy he escrito un capítulo entero. * ESTAR SIEMPRE SENTADO en una silla resulta agotador. Transcurren las semanas, los meses llegan y se van, cambian las estaciones, los criados sustituyen a los anteriores… pero yo permanezco. Solo yo permanezco. Llevo una vida muy rara, aunque por fin me siento en paz. * ÉL YA NO VIENE. No existe la eternidad de las formas. Lo he demostrado. He permanecido en esta silla durante casi dos años y no lo he visto ni una sola vez. Cierto, sufrí mucho durante un tiempo. Pero está claro que lo que creía ver solo era una alucinación. Él nunca volvió. Sin embargo, no abandono la silla. Tengo miedo de abandonarla. (1910) Literatura
.us |