José
Alcántara Almánzar
(1946—)
Reflejos de la idiosincrasia dominicana en los cuentos de José
Alcántara Almánzar
Myra M. Medina, Ed. D.
Profesora jubilada de Miami Dade College
Revista de Estudios Hispánicos
(XI. 1, 2024, pp. 35-46)
El libro Espejos de agua. Cuentos escogidos del destacado escritor dominicano José Alcántara Almánzar —ganador del Premio Nacional de Literatura 2009 de la República Dominicana— es una antología de 25 cuentos selectos del autor, publicados previamente en otros cinco libros entre los años 1973 y 1989. De esta antología cuentística, se han seleccionado cinco cuentos como muestra en este estudio acerca de su narrativa.
Alcántara Almánzar utiliza mayormente como leitmotiv su apego a las costumbres y cotidianidades dominicanas, haciendo partícipe al lector de las intimidades de varios personajes que representan diferentes estratos sociales de la Isla. En algunos casos, su estilo narrativo tiene tendencias a una visión existencialista, al estructurar relatos sobre personajes cuya realidad fantasiosa se desenvuelve en su totalidad detrás de las paredes que los protegen; en otros, se evidencian rasgos surrealistas. El presente trabajo analiza los personajes, el entorno descriptivo y el lenguaje utilizado por Alcántara Almánzar dentro del contexto sociocultural dominicano.
No hay mejor expresión que “genio de las letras dominicanas” para describir a Alcántara Almánzar, quien podría considerarse entre los mejores literatos contemporáneos latinoamericanos. Sin embargo, los críticos y estudiosos de literatura no han dedicado el espacio que la literatura dominicana se merece, dejando en algunos casos en el anonimato literario internacional a algunos de sus mejores exponentes de la literatura dominicana. Conforme a su trayectoria literaria, Alcántara Almánzar, además de poseer un extraordinario manejo del idioma que emplea con holgura y destreza, desarrolla técnicas narrativas que se apartan de las corrientes convencionales, cautivando y sumergiendo al lector en una experiencia de un mundo ficticio, mágico y sorprendente. Los personajes de estos cinco cuentos, algunas expresiones usadas y el entorno donde se desarrollan los relatos son característicos de la vida insular dominicana.
Utilizando una estructura cronológica, en el cuento titulado “La prueba”, Alcántara Almánzar emplea un género literario en que el protagonista debe pasar por una especie de iniciación. En “La prueba”, debido a la desconexión del protagonista a su entorno social, la esencia temática primordial de la obra es demostrar la transformación del protagonista en su afán de ser aceptado por cierto grupo de jovencitos del barrio. El cuento encaja dentro de la literatura Bildungsroman (del alemán Bildungs=educación y Roman=novela) que, de acuerdo a su tipología y desarrollo narrativo, se clasifica en otros subgéneros, como biográfico, de vagabundeo, forma-ción/aprendizaje y pruebas (Boes; Golban; Olivier). Sobre el subgénero de pruebas, se explica que esta última “.. .se inicia cuando se produce una desviación del curso social y biográfico normal del protagonista y termina cuando la vida recupera su cauce normal” (Quiroga 23). Vale la pena aclarar que el término educación no necesariamente implica la educación formal, sino que conforma un amplio concepto dentro del contexto del proceso de aprendizaje y desarrollo humano.
En “La prueba”, narrado en primera persona, el personaje principal exhibe cierta inocencia y apego a las obligaciones cotidianas de un joven-cito en cuanto a sus deberes de escuela, respeto, estudio y otras rutinas inherentes a su edad. Sin embargo, su condición de ser nuevo en el barrio, en un ambiente de clase media baja, lo hacía el blanco de El Grupo, quienes le exigían que para ser aceptado tenía que pasar por una prueba y demostrar su valentía, ya que de lo contrario no se circunscribía a los requisitos ritualistas de tal iniciación. Entre los integrantes de El Grupo, se encuentran aquéllos que por su condición física o del habla, bizco y gago respectivamente, son marginados socialmente por los demás. A través de sus acciones y código lingüístico, el autor da vida a estos personajes secundarios representativos de los modelos micro ideológicos clásicos de una subcultura que acosa al que considera más vulnerable.
En este cuento, Alcántara Almánzar menciona puntos de referencia de la ciudad de Santo Domingo como el barrio de San Carlos, un área originalmente poblada por inmigrantes canarios y donde se inicia el relato, contrastado a su vez con la Avenida Independencia cuando aún mantenía las villas separadas por solares baldíos y viejos casones y la Avenida George Washington bordeada por el Mar Caribe. En esta descripción de la ciudad, Alcántara Almánzar lleva al lector por un recorrido nostálgico, especialmente a aquél familiarizado con esa área de la ciudad de Santo Domingo durante una época cuando la vida era más simple y desahogada y las casonas de familias con un bienestar económico mantenían sus jardines en perfecto estado armónico. Por ahí transcurren los jóvenes hasta encontrar un gran árbol de mangos que el protagonista debe trepar, pese a su condición acrofóbica, para cumplir su prueba. Aparte de crear un cuento que se conforma a las normas de la literatura de iniciación, Alcántara Almánzar también resalta un fenómeno social donde algunos jóvenes son atraídos y, hasta cierto punto, obligados a participar en actividades que podrían ser delictivas. También alude a una práctica de jovencitos dominicanos de bajos recursos de tomar frutas en terrenos ajenos, costumbre hasta cierto punto inocua llamada “marotear”.
Otro cuento que forma parte de la literatura del Bildungsroman es el titulado “Con papá en la casa de Madame Sophie”, donde el tema central es la iniciación sexual del protagonista. Así como el libro de Franz Kafka, Amerika, en el que su joven protagonista es enviado a América por sus padres debido a sus aventuras carnales con una joven sirvienta, ambas narraciones biográficas de Alcántara Almánzar presentan a protagonistas en sus años de adolescencia, forzados a tomar decisiones y vivir experiencias que les crean conflictos emocionales durante el proceso de formación. A diferencia de “La prueba”, el relato “Con papá en la casa de Madame Sophie” se enfoca en el subgénero del aprendizaje. En este cuento, Alcántara Almánzar utiliza la técnica narrativa de estructura no lineal en la que comienza con un flashback y durante el desarrollo del relato utiliza la ana-lepsis y la prolepsis, al alternarse entre el pasado y el presente. El cuento comienza con el protagonista, un adolescente de 15 años, siendo llevado a un prostíbulo en las afueras de la ciudad por su padre —un ejecutivo respetado—, quien durante dicho trayecto le asegura: “Tienes que aprender a vivir la vida. Vas a gozar de lo lindo” (Alcántara Almánzar 157-159).
Sobre el tema de la prostitución en la literatura hispanoamericana, Hoz-ven observa que la misma es, “Asunto predilecto de la poesía, la novela y el ensayo modernos, en los que el prostíbulo, la prostituta y la literatura, de distintas maneras, pero siempre mancomunados, han estimulado nuestra imaginación y conmovido nuestra libido...” (103). Además, la práctica de llevar a los varones a un prostíbulo para su debut sexual es parte inherente de algunas sociedades, incluyendo la dominicana, en especial entre aquéllos de clase social media y alta, evitando así complicaciones de un embarazo indeseado. De esta forma:
La iniciación sexual de los hombres adquiere un carácter ritual, socialmente organizado por hombres de mayor experiencia, quienes proveen la oportunidad y las condiciones propicias para que el joven se inicie sexualmente en un prostíbulo y entonces pueda ser aceptado como miembro del grupo de hombres. (Rojas y Castrejón 12)
De igual manera, el artículo “Los varones y el sexo ‘La primera vez’ con prostitutas”, publicado en el diario Clarín, explica que es un hábito que sigue vigente y se mantiene “la vieja costumbre de padres o tíos que llevan al chico a “hacerse hombre” a un prostíbulo”.
Durante la visita al prostíbulo, el joven es presentado a Madame So-phie, veterana de los prostíbulos de Puerto Príncipe, y allí el joven hace lucir su manejo del francés al contestarle a ella su inicial saludo en la lengua de Flaubert. Mientras que el padre, a raíz del consumo de whisky y la percepción del joven, se comportaba de una manera descontrolada y vergonzosa, bailando con una prostituta un bolemengue —una combinación de bolero y merengue—, al joven le asignan una prostituta, cuya selección por Madame Sophie es aprobada por el padre para su hijo. La chica asignada a la tarea de la iniciación por más que trató, utilizando sus mejores conocimientos sobre el tema y herramientas disponibles, no pudo lograr su objetivo. Aunque nunca le dejó saber a su padre el resultado de lo que allí ocurrió, el joven tampoco llegó a perdonar a su padre por la indeleble y humillante experiencia que marcó su vida para siempre.
Después de este comienzo, doce años más tarde, el lector es situado en una funeraria donde se está velando al padre del protagonista. Ahora el hijo se encuentra frente al cuerpo inerte de su padre entre el llanto, las esencias florales que se conciliaban con la solemne atmósfera, el salpicar de gotas de agua bendita asperjadas por un sacerdote y los comentarios despectivos sobre la inesperada muerte de su padre encima de una prostituta en casa de Madame Sophie.
Varios prominentes escritores latinoamericanos han tramado a la Iglesia con la prostitución, mayormente para presentar ambos temas: uno como la antítesis del otro, uno en función espiritual y el otro carnal. Aunque con objetivos discrepantes, así como la religión desempeña un papel fundamental en la cultura hispanoamericana y, por ende, se proyecta a través de su literatura, también en la literatura latinoamericana, el prostíbulo y sus trabajadoras han tenido un lugar especial, ya que forman parte de la estructura social. En sus similitudes, ambas “instituciones” abren sus puertas a los hombres de todas clases sociales para diferentes propósitos. Sin embargo, algunas obras hispanoamericanas integran a ambas “instituciones” de una manera disfuncional que se aleja de las expectativas y normas sociales; sobre esto, Terrones explica, “Ahí están, por ejemplo, los representantes eclesiásticos. Está el padre de La casa verde o el de Juntacadáveres, pero por otro lado está el sacerdote de Pantaleón y las visitadoras, que no solo combate al prostíbulo, sino que además es su cliente” (12). Lo mismo sucede con el cura de El lugar sin límites (Donoso) en la que sus visitas al lugar profano son comentadas por los pueblerinos. Por lo tanto, el cura ha llegado hasta fungir de doble partida al ser inquisidor y partícipe de las actividades burdelescas. A diferencia de estos ejemplos, Alcántara Almánzar incorpora el tema de la prostitución y la Iglesia en este cuento, manteniendo un ensamblaje tradicional en el que ambas instituciones forman parte del arquetipo social, sirviendo las necesidades de los “parroquianos”, pero con el burdel, manteniéndose al margen de la sociedad y los eclesiásticos manteniendo su misión de salvación. Siguiendo esta práctica, el día del velorio, ambos, cura y prostituta, convergen a cumplir con sus cometidos. En el caso del protagonista, la presencia de la Iglesia era una obligación, y la de Madame Sophie, una necesidad. Con este relato, una vez más, Alcántara Almánzar demuestra su destreza como escritor, cautivando el interés de los lectores con su enriquecido léxico y uso de metáforas, en algunos casos, dada la temática del cuento, no aptas para ser usadas como ejemplos en este trabajo.
En el cuento titulado “Ruidos”, Alcántara Almánzar entra en una corriente literaria distinta y desarrolla una temática diferente manifestada también en otras de sus narraciones. En “Ruidos”, a través de su lenguaje y relato imaginario, Alcántara Almánzar concibe un mundo distorsionado en el que su protagonista y narrador, un señor mayor, se da cuenta de cómo su vida sosegada es totalmente alterada al mudarse de su casa a un edificio de apartamentos en la urbe capitalina de Santo Domingo. De un momento a otro, su existencia transcurre totalmente aislada y protegida sólo por las paredes de su apartamento, acechando las intimidades de los vecinos a través de su ventana para de esa forma contrarrestar los ruidos que están acabando con su tranquilidad. Este cuento, debido a su trama, se adhiere al concepto existencialista en el que el hombre está solo en el mundo carente de propósito y asediado por un desasosiego mental que no le permite realizar una vida normal.
Con relación al existencialismo y la temática que se trata en “Ruidos”, el tema de la angustia se arguye de la siguiente manera:
En la angustia, el hombre se siente en la presencia de la nada con lo cual la totalidad de la existencia se torna en algo lábil, accidental y huidizo. Pero al mismo tiempo, esta angustia revela el significado auténtico del hombre en el seno del mundo. Aquello de que se angustia el sujeto es el mundo como tal y se angustia por poder ser en el mundo. La angustia muestra al ser del hombre como algo situado en el mundo, por una parte, y por otra, como una realidad que tiene que ir anticipándose con sus proyectos a lo que va siendo respecto a los entes que le salen al encuentro. (de Brocá 8)
Sobre la técnica narrativa de este cuento, una característica distintiva es cómo dentro de un mismo párrafo, Alcántara Almánzar rápidamente cambia el punto de vista de primera a tercera persona para de esta forma darle al lector una visión objetiva de la situación, más allá de lo que el personaje quiere o puede compartir. Dicho cambio lo hace solamente una vez en el cuento y es cuando el personaje principal ha llegado a un punto en que no sabe distinguir entre la realidad y la fantasía. En cuanto al léxico, se encuentra la palabra “brechero”, autóctona de República Dominicana, que significa mirón o voyeur.
Otro cuento con influencias de Kafka, específicamente de su obra La metamorfosis, es “La insólita Irene”, en la que Alcántara Almánzar forja la drástica transformación de Irene, quien se convierte de ser humano a lepidóptero. En “La insólita Irene”, a diferencia del personaje de Kafka —Gregorio Samsa, quien sufre hasta su muerte su cambio inesperado de humano a insecto—, Irene sí quiere pasar por este proceso transformativo, porque su propósito es convertirse en una mariposa, volar y ser libre, enfatizando la importancia de la individualidad y el libre albedrío, conceptos ambos del existencialismo.
Irene es un personaje silente, cuya existencia y desarrollo durante el cuento es visto a través del prisma de su marido, quien relata la historia en primera persona. Irene, durante el paso de los años en su vida matrimonial, ha sido una mujer pasiva y consagrada a su papel de esposa, recibiendo escasas visitas y saliendo poco, casi siempre acompañada de él. El marido parece quererla, a su manera, proporcionándole las comodidades que su trabajo le permite. Sin embargo, dadas las circunstancias, aparenta ser un manipulador debido a sus exigencias y carácter prepotente, describiéndola como una mujer carente de inteligencia al decir: “A veces Irene no comprendía mis razones y eso puedo entenderlo porque la pobre nunca tuvo mucho seso” (111). Irene le pide a su marido que la lleve al campo y es en dicho trayecto que sucede la metamorfosis.
Durante el viaje, Alcántara Almánzar conduce al lector por la costa sur de la Isla y sigue el camino suroeste, describiendo puntos de referencia conocidos en la geografía dominicana, nombrando pueblos y precisando el paisaje bucólico del área con sus habitantes, flora y fauna. En el transcurso de este relato, se puede apreciar el uso de diminutivos, parte inherente de la morfología del idioma español. No obstante, en la idiosincrasia discursiva del idioma español dominicano se aprecia que el uso del diminutivo con los sufijos -ito e -ita cambia de significado. De acuerdo a Aleza-Iz-quierdo, el diminutivo con los sufijos -ito e -ita, los más usados por los dominicanos, además de connotar significados de pequeñez o afectividad pueden también ser usados como despectivos o cuantitativos dependiendo del contexto situacional de su uso. Durante el viaje, en una parada que hacen para desayunar, Irene les ofrece su comida a unos niños a quienes el marido describe como “tigueritos”. En este contexto, el diminutivo es usado de manera despectiva. A causa del enfado del marido que el gesto de Irene le provoca, la mesera le dice al marido: “No le pelé a la doñita” (Alcántara Almánzar 113); en este caso, el diminutivo es usado de forma afectiva. En la siguiente oración: “El carrito saltaba como maco cada vez que caía en una tronera del camino” (Alcántara Almánzar 114), el uso de “carrito” a primera instancia, podría sugerir menosprecio. Sin embargo, su significado mejor tiende a señalar un tamaño pequeño al ser contrastado con los enormes huecos de la carretera. En esta oración, Alcántara Almán-zar también usa una figura retórica al comparar el auto con un anfibio cuya palabra “maco”, usada en República Dominicana como sinónimo de sapo, constituye una diferencia léxica. “La insólita Irene” podría considerarse una crítica social al machismo y la agonía por la que atraviesan muchas mujeres, sintiéndose encarceladas dentro de su hogar, inhibidas por sus compañeros tóxicos, hasta ese día que deciden escapar de su situación de cautiverio.
Finalmente, en el cuento titulado “Crónica trivial de una fiesta íntima”, Alcántara Almánzar muestra su madurez literaria y destreza como escritor prolífico, imaginativo y jocoso, al llevar al lector a esta fiesta con un grupo selecto de participantes y en la que, al mismo tiempo, tiene como argumento central una sátira social colmada de humor y exageraciones. Los personajes que componen el relato son los anfitriones: un marido y su mujer, una cronista social con su perro pekinés, un industrial y su amiga, un general y su esposa y un alto funcionario y su esposa. El lector es transportado de casa en casa mientras los personajes se preparan para ir a la fiesta, para la cual estos toman en cuenta con mucho rigor la ropa y accesorios —de reconocidas marcas y tiendas de Europa, Estados Unidos y República Dominicana— que van a seleccionar para asistir a esta velada como parte de los distintivos que marcan su posición social. En cada una de estas secuencias, el lector recibe una detallada descripción no solo física de cada personaje, sino también del carácter intelectual y moral de estos. Los mismos se desenvuelven en el ambiente refinado de los nuevos ricos y su preocupación principal es impresionar a los demás y no cometer errores protocolares que los delaten. En especial, los anfitriones de la velada se esmeran en mostrar su buen gusto exhibiendo sus mejores piezas de arte —aunque en algunos casos son imitaciones—, en la decoración de su casa, al igual que en las bebidas —nacionales e internacionales— y la comida que les servirán a los invitados. De un momento a otro, los personajes no son identificados por su profesión o estatus como al principio. El autor, de manera burlona, los identifica por la ropa que llevan puesta, alguna característica o el auto que utilizaron para ir a la fiesta, empleando en algunos casos, minúsculas o un deletreo macarrónico como se puede apreciar en estas líneas:
...la cabeza engominada trituraba maníes y les echaba el ojo a los senos de los idiotizados blue-jeans que miraban al vestido oscardelarenta que miraba la cabeza engomina-da.se les hizo agua la boca con las berenjenas en vinagre y lospickles, crujieron los chicarrones en la boca del por-sche, la bufanda lamió un pepinillo, la chaqueta deportiva engulló albóndigas. (Alcántara Almánzar 139)
En este relato, el autor repite el uso del recurso narrativo no lineal, pero a diferencia del cuento ya comentado “Con papá en casa de Madame Sophie”, donde los cambios del pasado al presente surgen entre un párrafo y otro, “Crónica trivial de una fiesta íntima” se podría describir como un “caos por medio del orden”, expresión del fenecido escritor dominicano Manuel Rueda (qtd. in Alcántara 17) sobre este estilo de Alcántara Almánzar. De igual manera, lo manifiesta Valera al reseñar la obra de Cortázar, Rayuela, cuya influencia surrealista se evidencia en “Crónica trivial de una fiesta íntima”. Al intercalar diferentes secuencias de los personajes, sin utilizar elementos de transición dentro de un mismo párrafo, Alcántara Almánzar pretende mostrar cómo estas escenas se desarrollan al unísono. Debido a esta compleja estructura, el lector fácilmente se puede perder en su lectura como se aprecia en esta secuencia desarticulada:
El industrial... se esforzaba en lograr la postura más natural y evitaba encarar a los anfitriones o darles una explicación sobre la ausencia de su mujer y la presencia de la amiga que había traído. La víctima sentía decrecer el dolor, la abandonaban los demonios y retornaba la calma, las servilletas sanitarias arrancaban el estropicio del maquillaje. (Alcántara Almánzar 138)
Con estas minuciosas descripciones que enriquecen su prosa, el lector es sumido en una singular experiencia que lo conecta, emocional y psicológicamente, al hilo narrativo y sus personajes. En el relato también se encuentran elementos alegóricos sobre los personajes y atributos del realismo mágico, cuando los anfitriones e invitados, después de haber consumido una suculenta cena, poco a poco van cambiando de color, cuya simbología cromática tipifica el carácter individual de cada personaje. Al igual que el estilo de Cortázar, en esta narración Alcántara Almánzar rompe con la estructura lineal, seduciendo al lector al estimular todos los sentidos en sus descripciones gráficas e ilusorias. Esta afinidad es corroborada por Ochoa, quien alega que “A través del cuento fantástico, Cortázar indagaba en las facetas inquietantes y enigmáticas de lo cotidiano, con una singular capacidad para fusionar la realidad con la ficción...” (8). Entre otros elementos, se pueden encontrar ejemplos de contradicciones: el industrial musculoso y su impotencia sexual, el uso de blue-jeans en una fiesta pomposa y las piezas no originales de decoración en la casa; ejemplos de aceptación social: uso de pelucas, pelo rubio oxigenado, desrizados, pelo engomado, ropa de marca y blanqueador para atenuar la negrura; ejemplos de vocablos y costumbres dominicanos: marchantas, picadera, semillas de cajuil, la Virgen de la Altagracia y el uso del color blanco en la vestimenta para actos oficiales.
Sin duda, José Alcántara Almánzar es un maestro de la literatura dominicana e hispanoamericana de la época contemporánea. Su visión, facilidad de expresión, técnicas narrativas e imaginación creativa al combinar aspectos de carácter sociolingüísticos, micro-sociales y tradicionales de la sociedad dominicana, lo hacen brillar dentro del universo literario.
OBRAS CITADAS:
Alcántara Almánzar, José. Espejos de agua. Cuentos escogidos. Santo Domingo: Ediciones Ferilibro, 2016.
Aleza-Izquierdo, Milagros. “El diminutivo en el español de Santo Domingo”. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación, 67, 2016, págs. 3-56. Disponible en: https://doi.org/10.5209/ CLAC.53476.
Bajtín, Mijáil. “La novela de educación y su importancia en la historia del realismo”. En Estética de la creación verbal, 2003, págs. 200248. México: Siglo XXI Editores.
Boes, Tobias. “Modernist Studies and the Bildungsroman: A Historical Survey of Critical Trends”. Literature Compass, vol. 3, no. 1, 2006, págs. 230-243. Disponible en: https://doi.org/10.1111/j.1741-4113.2006.00303.
de Brocá, Salvador. “El existencialismo y Kafka”. Universitas Tarra-conensis. Revista de Filología, no. 6, mayo de 2018, págs. 5-10, Disponible en: https://raco.cat/index.php/UTF/article/view/356389.
Donoso, José. El lugar sin límites. Barcelona: Bruguera, 1984.
Golban, Petru. “A History of the Bildungsroman: From Ancient Begin-nings to Romanticism”. Humanitas, vol. 5, no. 10, 2017, págs. 111-141. Disponible en: https://dergipark.org.tr/tr/download/article-file/386296.
Hozven, Roberto. “Relaciones equívocas: El prostíbulo y la literatura hispanoamericana actual”. Revista chilena de literatura, no. 64, 2004, págs. 103-107. Disponible en: https://www.scielo.cl/scielo. php?script=sci_arttext&pid=S0718-22952004000100006.
Ochoa, Andrea. “Julio Cortázar, el autor que sorprendió durante el boom Latinoamericano”. AD, 18 de agosto, 2020. Disponible en: https://www.admagazine.com/cultura/julio-corta-zar-el-revolucionario-autor-de-rayuela-boom-latinoamerica-no-20200818-7292-articulos.
Olivier, Felipe. “De la formación al sujeto apestado: La Novela de aprendizaje en Hispanoamérica”. Itinerarios: revista de estudios lingüísticos, históricos y antropológicos, no. 13, 2011, págs. 177-189. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5856489.
Quiroga, Estela, J. “La literatura de iniciación”. 2013, http://estelajquiro-ga.blogspot.com/2013/06/la-literatura-de-iniciacion-por-este-la.html. Consultado el 14 de julio, 2022.
Revista Clarín. “Los varones y el sexo ‘La primera vez’ con prostitutas, un hábito que sigue vigente”. 2 de diciembre de 2016. Disponible en: https://www.clarin.com/pareja-y-sexo/prostibulos-prosti-tutas-primera-vez-debut-sexual-sexo_0_BkUeQk9vXe.html.
Rojas, Olga, & José Luis Castrejón. “Género e Iniciación Sexual en México. Detección de Diversos Patrones por Grupos Sociales”. Estudios Demográficos y Urbanos, vol. 26, no. 1 (76), 2011, págs.75-111. Disponible en: JSTOR.
Terrones, Félix. “El prostíbulo en la novela latinoamericana: un espacio de tensión entre tradición y modernidad”. Libros a mí, 2019. Disponible en: https://librosami.pe/2019/11/ el-prostibulo-en-la-novela-latinoamericana-un-espa-cio-de-tension-entre-tradicion-y-modernidad-entrevis-ta-a-felix-terrones/.
--------. “La imaginación en un burdel, un sueño latinoamericano hecho ficción: Los prostíbulos novelescos”. Kipus, Revista Andina de Letras, 34, II, 2013. Disponible en: https:// core.ac.uk/download/pdf/159774085.pdf
Varela Jácome, Benito. “Análisis del experimento narrativo de Rayue-la”. Hispanoamérica en sus textos: ciclo de conferencias (A Coruña, 1992), Eva Valcárcel (ed.). A Coruña: Universidade da Coruña. Servizo de Publicacións, 1993, págs. 157-181. Disponible en: Hispanoamérica en sus textos.
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